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Suicidio, suicida, suicidarse

Los términos suicidio, suicida, suicidarse son acuñaciones en latín moderno

Las palabras suicidio, suicida, suicidarse no existían en el latín de la antigüedad romana, a diferencia de hŏmĭcīda* (Gaffiot 751) en latín clásico, que significa ‘asesino’, ‘homicida’, ‘aquel que mata’ y hŏmĭcīdĭum, ‘homicidio’, ‘la acción resultante de un asesinato’, ‘cuando una persona mata a otra’.

*’Homicida’ es “un hombre (homi-, hŏmo) que mata, (-cida -cīda) a otro”. Y ‘homicidio’ es “la muerte (-cidio,-cīdium) dada por una persona (homi-,hŏmo) a otra”. (Véase la entrada “homicidio, homicida”)

Probablemente primero se usó el vocablo suicida (en latín tardomedieval y moderno suicida, ‘el que se quita deliberadamente la vida’), allá por el siglo XII, acaso en la obra medieval Le Contra quatuor labyrinthos Franciæ  de 1177/1180, escrita por Gauthier de Saint Victor (Gualterio de San Víctor ), un teólogo y filósofpj francés de probable origen británico, cuyas fechas de nacimiento y muerte no se conocen con exactitud.

Suicida es un neologismo creado siguiendo el modelo del antiguo término hŏmĭcīdĭum

Suicidio es un neologismo creado a semejanza de ‘homicidio, hŏmĭcīdĭum* (asesinato) que, como ya lo señalé, sí existía en latín clásico. Suicidio viene del latín moderno suicidium —documentado desde mediados del siglo XVII— y se forma con los elementos latinos:A) el genitivo singular sŭi‘de sí mismo’,  ‘a sí’, ‘de sí’, ‘para sí’; el dativo es sĭbi y es el acusativo y ablativo: ‘uno mismo’. Más B) -cidium*, ‘muerte dada o causada a’, del verbo caedere, ‘matar’. En seguida lo explicaré con más detalles.

Sui- + -cida, -cidio

1- Sui (genitivo): ‘de sí mismo’, ‘para sí’, etc., es un pronombre reflexivo de la tercera persona (él, ella, ellos…). Por ejemplo en Apud se (Cicerón): ‘con él’, ‘en su casa’. Quid sibi vult (Cicerón) “¿Qué quiere? ¿Qué pretende? Sui conservandi causa (Cicerón): “Para salvar su vida”. Quidnam sibi clamor vella: “¿Qué significaban esos clamores? 

Expresiones latinas con sŭi

  • Virtus est amans sui (Cicerón, en la obra Laelius de amicitia 98, un tratado sobre la amistad escrito en el 44 antes de Cristo): “La virtud está enamorada de sí misma”.
  • Sui juris, que desde la antigüedad significa ‘por derecho propio’ y se aplica en cuestiones jurídicas con el sentido de ‘capaz de gestionar los propios asuntos o asumir la responsabilidad legal’.
  • Sui géneris, literalmente ‘de su género’, ‘muy peculiar’, locución latina que también lleva el componente sui que explico en otra entrada.

2- -cida, -cidio, respectivamente del latín -cīda, -cīdium, del radical cid- formado por apofonía o cambio del timbre vocálico del verbo caedo, caedĕre que en origen significa cortar, podar árboles, pero luego también ‘abatir’, ‘golpear’, ‘derribar’,  ‘tumbar’, ‘matar’. Verbo que también dio el derivado dēcīdo, ĕre* (Gaffiot 473), ‘cortar’, ‘separar cortando’ ‘reducir’, de donde nuestra palabra “decidir”, o sea, eliminar (matar) opciones y quedarse con una. Así como el verbo abscido, ere, ‘cortar’, ‘mutilar’, y abscissus, abscissa, ‘que está cortado’, cuyo derivado es ‘abscisa’, la coordenada horizontal que es cortada por la ordenada.

Vínculo indoeuropeo de  -cīda, -cīdium, homicidium, suicidium

Los componentes latinos -cīda, -cīdium, del verbo caedĕre (matar, derribar) que encontramos en los vocablos suicida, homicida, suicidio y homicidio se asocian a la raíz indoeuropea*kaә-id- [Pokorny (s)k(h)ai‑ 917. (golpear), con palabras relacionadas como: abscisión (caída de las hojas), abscisa, cemento (no cementerio ¿eh?), cimiento, conciso, decidir, decisión, inciso, preciso, yacimiento. 

Palabras de reciente creación con -cīda, -cīdium

Hay abundantes términos con -cida (-cīda), siempre con el significado de matar o que mata: acaricida, alguicida, amebicida, bactericida, espermaticida, feminicida (el que mata una mujer o fémina), filicida (que mata un hijo), fratricida (que mata al hermano), fungicida, garrapaticida, genocida, herbicida, insecticida, microbicida, mosquicida, nematicida, pediculicida o piojicida, pesticida, plaguicida, pulguicida, raticida, suicida (que se quita la vida), ovicida, parricida (que mata al padre o la madre), rodenticida (mata roedores), uxoricida (el que mata a su esposa)…

Con -cidio (-cīdium): que indica la acción de matar: ecocidio, feminicidio, genocidio, parricidio, suicidio, uxoricidio. Homicidio y homicida son dos cultismos, porque ya existían los términos desde la antigüedad romana (hŏmĭcīdĭum, hŏmĭcīda). Todas las demás palabras son nuevas.

COMENTARIOS ADICIONALES SOBRE ‘SUICIDIO’, ‘SUICIDA’ Y ‘SUICIDARSE’

Suicidio  

Suicidio (sustantivo) es: ‘la destrucción deliberada o intencional que alguien hace de su propia vida’ ‘el acto de quitarse uno a sí mismo la vida’ (RAE 1817). ‘El acto y el efecto del que se quita a sí mismo la vida’ (RAE 1822). Nadie pudo evitar su suicidio. Y el suicidio se consumó. El DLE de 2026 agrega: ‘acción o conducta que perjudica o puede perjudicar muy gravemente a quien la realiza’ (¡Conducir ebrio es un suicidio latente!).

En 1765 se usó el término francés suicide con el sentido de “suicidio indirecto“… lo que significa ‘cualquier acción que cause la muerte prematura, sin que uno haya tenido la intención específica de provocarla’, y en 1790, en sentido figurado: «El acto de autodestrucción» (Suicide. CNRTL on line).

Sir Thomas Browne (1605-1682)

El término ‘suicidio’ es un neologismo concebido por vez primera por el polímata (que sabe de muchas cosas) y escritor baconiano londinense Sir Thomas Browne (1605 –1682), y divulgado en su libro Religio Medici (La religión de un médico), que salió a la luz pública en 1643. 

Aunque al principio este vocablo era poco usado, durante los mediados del siglo XVIII, se universalizó como sustantivo y adjetivo, por ejemplo, en la obra On Suicide (Sobre el Suicidio) del filósofo escocés David Hume (1711-1776). Así mismo, el término inglés suicide fue incluido en el Diccionario de Johnson (Johnson ‘s Dictionary) publicado el 15 de abril de 1755, escrito por Samuel Johnson, donde se puede leer: 1. “Suicide, del latínsuicidium. Auto asesino; el horrible crimen de destruirse uno mismo. Un suicida” (Véase aquí)

El consumo excesivo y continuado de drogas como el alcohol, nicotina, cocaína, metanfetaminas, etc., son formas de suicidio más o menos paulatino, no rápido y aparatoso, como quien se dispara una bala en la cabeza o en el corazón, o se ahorca.Y es que la adicción a una droga se caracteriza por el hecho de que el adicto la consume insistentemente, aun sabiendo perfectamente bien que lo está dañando.

La inmolación y la eutanasia son formas de suicidio

La inmolación (por desesperación extrema y como un sacrificio en las luchas sociales) y la eutanasia (intervención intencional para terminar con la vida de un enfermo sin esperanzas de cura) son formas de suicidio, pero que se dan en diferentes contextos. En otra ocasión me ocuparé de estas dos palabras.

Suicida

Suicida (adjetivo o sustantivo). ‘Lo relacionado con el suicidio’ (Conductas, acciones, ideas suicidas). Referido a una conducta o acción: ‘Que implica riesgos de muerte o daños muy graves a quien la realiza’ (Una acción suicida). ‘Que involucra la muerte de la persona que participa’ (Atentado suicida. Pacto suicida). Como sustantivo: ‘Persona que se quita la vida o se suicida (El suicida era un terrorista de identidad desconocida). 

El vocablo ‘suicida’ lleva el sufijo -ida, -ido que indica ‘que recibe la acción del verbo’ (en este caso de ‘suicidarse’) o también  ‘cualidad’, en sustantivos y adjetivos. Por ejemplo: repetido, aludido, dolorido, abatido, afligido, arrepentido, compungido, leído, temido… 

Sicuidarse

Suicidarse (del latín moderno suicida) es un verbo pronominal que significa ‘causarse voluntariamente la muerte’, ‘quitarse voluntariamente la vida’. Los verbos pronominales “se construyen en todas sus formas con pronombres reflexivos átonos” (DLE), y terminan en -se como: avergonzarse, reírse, divertirse, sonrojarse, mojarse y, por supuesto, ‘suicidarse’.

El suicidio es un problema mundial de salud pública. Algunas cifras

Las muertes por suicidio a nivel mundial, son alrededor de 88 personas cada hora, unas 2010 por día y entre 720 000-740 000 por año, y por cada suicidio, entre 20-30 son intentos sin que se el suicida consiga llegar a la muerte. Es la tercera causa de muerte en personas de entre 15-29 años.

Todos los casos de suicidio representan auténticas tragedias familiares y dejan efectos perdurables en los deudos.  

Las causas que conducen al suicidio son diversas y complejas, pues involucran agentes sociales, de índole cultural, biológicos, psicológicos, ambientales, etc., que inciden a lo largo de la vida de cada persona. Uno o más intentos previos de suicidio es un factor de riesgo o alarma que advierte la llegada de un suicidio que por fin sea consumado.

Factores de riesgo

Aunque los intentos de suicidio son hechos con más frecuencia entre las mujeres jóvenes, el éxito en lograr su consumación sucede con más frecuencia entre los hombres ancianos que viven solos, ya que es más probable que los hombres seniles utilicen medios verdaderamente violentos en sus intentos por quitarse la vida, tales como dispararse con una arma de fuego, saltando desde un lugar alto o ahorcándose.

Otros factores de riesgo de suicidio incluyen: Tener algún familiar cercano con un trastorno mental; pensamientos o comentarios recurrentes sobre el suicidio, especialmente si un plan concreto ha sido mencionado; tener los medios para hacerlo, especialmente poseer armas, drogas, alcohol; haber recibido un nuevo diagnóstico de una enfermedad mortal, por ejemplo (sólo por citar uno), un cáncer pulmonar con metástasis cerebral. Por eso, muchos que se suicidan tienen como antecedente el haber consultado a un médico semanas o días antes de su muerte. 

Son también factores de riesgo cosas como:

Una decepción amorosa, la pérdida de un ser muy querido, tener deudas económicas impagables, ser despedido de un empleo, sentirse mortalmente amenazado por cualquier causa, sufrir abusos o violencia, tener accesos agudos de esquizofrenia. Sentirse discriminado por motivos como ser refugiado o migrante ilegal, estar injustamente en prisión, sentirse marginado por pertenecer al colectivo LGTB, vivir en lugares donde hay guerras, vivir desastres naturales, como huracanes, tornados, inundaciones severas, sismos de gran magnitud. 

En fin, sentirse intensamente desdichado, infeliz, mísero, puede llevar a veces a algunas personas al suicidio, ante la incapacidad de afrontar situaciones adversas. No todos los humanos tienen la misma fortaleza. La vida a veces se torna cruel y nos desafía…

Prevención

Los profesionales de la salud deben estar atentos ante signos que adviertan la posibilidad de suicidio, tales como indicios de que la persona exprese el deseo de morir, que suele manifestarse con depresión, el deseo de ordenar las cosas relacionadas con su vida, heredar sus posesiones, etc. Así mismo, el hecho de tener antecedentes de un largo historial de alcoholismo y de abuso de drogas incrementa el riesgo, ya que cualquier tipo de drogadicción alimenta la posibilidad de una violenta autodestrucción.

Perspectiva histórica. Dos suicidios en el mundo grecorromano

Creo que el suicidio es un hacho desafortunado que ha existido desde la prehistoria.

En relación a la antigüedad grecorromana, debe decirse que griegos y romanos tenían una actitud moderada ante el suicidio. Con la llegada del Cristianismo y luego el medievo, los teólogos de la Edad Media condenaban el suicidio y lo llamaban ‘el pecado de la desesperación’, y más tarde, durante el Renacimiento, los humanistas reintrodujeron modelos de tolerancia.

Algunos eruditos griegos, como Pitágoras y Aristóteles condenaban el suicidio, este último, lo hacía con un sentido utilitario, ya que consideraba que el suicida era como una especie de ladrón que robaba a la sociedad los servicios que prestaba en vida.

El caso del Filósofo y poeta griego Empédocles

El filósofo griego Empédocles (floreció hacia el año 450 a. C.), nacido en Sicilia, según la tradición, fue doctor, político y adivino, creador de la idea de los cuatro elementos (agua, aire, fuego, tierra) que se combinan y separan bajo el efecto de fuerzas poderosas. Dio además origen a varias anécdotas atractivas, pero de dudosa autenticidad, como la historia de que saltó dentro del cráter del monte Etna, para demostrar su propia predicción de que algún día, él tendría el deseo de ser llevado por los dioses al cielo… y fue así que se suicidó.

El suicidio de Lucrecia, esposa de Colatino

Una conmovedora historia nos cuenta que en los tiempos del cruel emperador Tarquino el Soberbio (Tarquĭnĭus Superbus, el séptimo y último rey de la monarquía romana, quien gobernó entre 534-510 a. C.), sucedió el rapto de Lucrecia (Lŭcrētĭa, hija de Septimio Lucrecio Triciplino y esposa virtuosa de Lucio Tarquino Colatino), hecho consumado por Sexto Tarquinio, hijo del rey. 

La tradición cuenta que Colatino y otros hombres comenzaron a hablar sobre las virtudes de sus esposas, cada uno decía que la suya era la mejor. Así que para salir de la duda, decidieron ir a sus casas en Roma para investigar qué estaba haciendo cada esposa, cuando ellos estaban ausentes. Encontraron que en general, todas las mujeres estaban entretenidas en frivolidades, pero en cambio, Lucrecia, la mujer de Colatino, estaba hilando y enseñando a sus sirvientas cómo hacerlo.

Lucrecia fue la mejor esposa

Entonces todos estuvieron de acuerdo que la mejor esposa era Lucrecia. Pero además era muy hermosa, al grado que cautivó a Sexto Tarquino, primo de Lucrecia, y una noche decidió ir a verla, esperó a que estuviera sóla y cometió el horrible crímen de violarla. Después de consumada esta tan vil acción, Lucrecia decidió avisar a su esposo y a su padre de lo sucedido y a pedirles que vinieran a la brevedad posible.

Al llegar Colatino y su suegro (el padre de Colatino), acompañados por Lucio Junio Bruto, uno de los fundadores de la República romana, encontraron a Lucrecia profundamente triste por lo sucedido y les confesó todo lo ocurrido. Terminado su relato, les dijo que ya no tenía el anhelo de seguir viviendo, inesperadamente sacó un puñal de entre su vestido y lo hundió en su corazón, cayendo muerta a los pies de su esposo. Un típico suicidio, pero pavoroso, al hacerlo en presencia de su marido y su suegro. 

Este hecho fue lo que motivó en parte la caída de la monarquía romana y el establecimiento de la República en el año 509 antes de Cristo.

Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 1 de mayo de 2026.

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