Edificio, edificar, género Aedes de mosquitos
¿Por qué abordar términos tan dispares? Ya lo veremos
Definición de ‘edificio’ y ‘edificar’
En general, un edificio es ‘una construcción hecha con materiales resistentes (para que tenga durabilidad) y destinada a vivienda u otros usos’. Un edificio de 14 plantas. El edificio más alto del mundo se llama Burj Khalifa, ubicado en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, con una altura de 828 metros.
Así mismo, el verbo ‘edificar’ significa ‘hacer un edificio’ (Van a edificar una nueva estación de ferrocarril); ‘fundar o construir algo inmaterial, como una hipótesis, una teoría, una actitud’; ‘inspirar en alguien valores morales o religiosos, como la piedad o la virtud’, frecuentemente mediante el ejemplo o la palabra (Las parábolas edifican la sensatez en el lector. El texto sirve para edificar la compasión de los que lo lean)
Origen de la palabra ‘edificio’
Edificio viene del latín clásico aedĭfĭcĭum: ‘un edificio’ ‘una construcción’, ‘un inmueble’ (palabra documentada en escritos de Cicerón, Julio César, Salustio, Cornelio Nepos y otros), a su vez del verbo aedĭfĭco, aedificāre, que aparece desde los tiempos de Plauto (siglos III-II a. C.) y que significa ‘edificar’, ‘construir obras, edificios’, ‘erigir’, ‘establecer cualquier cosa’.
En sentido moral o religioso, el verbo aedificāre tomó, ya en latín tardío, el significado de ‘edificar en las personas una moral excelsa o intachable’ o ‘inculcar en alguien sentimientos de conmiseración y virtud’, como podemos apreciar en la expresión Bonorum sermonibus aedificamur, que se traduce como ‘nos edifican (en sentido moral) las palabras de los buenos’, del escritor y religioso Casiodoro de los siglos V-VI d. C.
Edificy, building y edifice en inglés
Por eso en inglés, el verbo edify significa ‘instruir para mejorar moral e intelectualmente’, ‘iluminar e infundir virtudes’, y edifice significa ‘edificio’, especialmente uno de gran tamaño. Aunque el inglés tiene el sustantivo building de origen germánico, que significa ‘un edificio’, ‘una estructura’.
Como inicialmente lo señalé, en español existe el verbo ‘edificar’ con el sentido de construir un edificio, una vivienda, un hospital, una escuela, etc., o bien edificar en las personas conocimientos sólidos, principios morales, valores; edificar una teoría, como Carlos Darwin que edificó la teoría de la evolución.
Aedificāre = aedes + ficare de facio, facĕre
El verbo latino aedificāre (edificar) está compuesto por el sustantivo ædēs o ædis (vivienda, habitación, casa) más el verbo făcĭo, facĕre (como en las palabras ‘factura, fáctico y factor), que significa ‘hacer’, ‘cumplir’, ‘ejercer’, ‘realizar una cosa desde el punto de vista material, intelectual o moral’. Véase la entrada “ciencia, científico”.
Es decir, aedificāre (edificar), ad pedem litterae (al pie de la letra), significa hacer (facere) viviendas, habitaciones, estructuras (aedes).
El término ædēs, ædis
Debido a que el término ædēs o ædis es el componente principal de las palabras latinas ædĭfĭcĭum (edificio), ædificāre (edificar) y otras derivadas, vamos a explicar con más detalle su origen.
El sustantivo ædēs* (forma antigua aidēs) viene del latín preclásico y clásico, con el significado original de ‘fuego’, el lugar donde se encendía el fuego donde se congregaban las personas para encontrar calor, refugio y cocinar sus alimentos, y después comenzó a significar ‘un cuarto donde se encendía el fuego’; ‘casa’, ‘vivienda’, ‘habitación’ y luego, por analogía, significó ‘templo’ o espacio pequeño donde se adoraba a una divinidad. Consúltese a De Vaan, página 25 y a Ernout-Meillet, página 10.
*El vocablo ædēs también podemos escribirlo aedēs, pero la forma latina original es con æ (equivalente a ai en griego), un grafema ligadura de las letras a y e que forman el diptongo ae, ya no utilizado en el castellano moderno, salvo en latinismos como curriculum vitæ ocurriculum vitae). Otro buen ejemplo es éter, del latín aethēr (aire sutil de las regiones más altas de la atmósfera) y este del griego antiguo αἰθήρ aithḗr.
Derivados de aedēs
Hay muchos términos derivados de aedes que se utilizaron en latín preclásico, clásico, posclásico y tardío. Sólo por mencionar algunos: aedĭcŭla, un diminutivo: casa o habitación pequeña; aedīlis: edil, magistrado romano; aedīlĭcĭus, adjetivo: relacionado con un edil ;aedīlĭtās, el oficio o cargo de un edil; aedificāre (arriba mencionado): edificar, construir; aedĭfĭcĭum (también ya citado), con el sufijo –icius que indica pertenencia o relación: edificio, construcción, inmueble; aedĭfĭcātor (con el sufijo -tor que indica ocupación, como en agricultor y escultor): constructor; aedĭtŭmus, -tĭmus: el vigilante o encargado de un templo, lo mismo que ahora hace un cura (del latín cura, ‘cuidado’) o sacerdote con una feligrecía.
ædēs o aedēs y su relación indoeuropea
El vocablo latino ædēs o aedēs tiene nexos con la raíz indoeuropea *aidh- con la idea de ‘quemar’, lo que demuestra que el significado original de esta palabra era el fuego que se enciende para cocinar o para protegerse del frío y que luego, con el paso del tiempo, terminó por significar ‘edificio’, ‘construcción’, ‘templo’.
Esta raíz también se asocia a los términos derivados (de aedēs) que acabo de mencionar, así como con otras voces en latín, por ejemplo, aestas (verano, estío, temperatura calurosa); aestifer (que trae el calor); aestiva (campamento de verano, campaña durante el verano); el adverbio aestive (como en verano); aestivare (veranear); aestuo, aestuāre (hervir, arder, abrasarse); el adjetivo aestuosus (ardiente, hirviente). En griego antiguo: αἴθω aitho (verbo) quemar, arder; αἰθός aithós (quemado, rojizo, reluciente); αἰθοτόκος aithotókos (que echa fuego); αἶθοψ aithops (resplandeciente, ardiente, vino tinto); αἰθάλη aithále (hollín, pavesa, humo), etc.
Género de mosquitos Ædēs y ædēs o aedēs (casa, vivienda) una coincidencia lingüística
No debe confundirse el multicitado ædēs latino con Aedes (Meigen 1818) el género (con casi mil especies conocidas) de mosquitos hematófagos —transmisores de enfermedades virales como el dengue y lafiebre amarilla— de la familia Culicidae, orden Diptera, clase Insecta, cuyo nombre en latín científico, se tomó del griego antiguo ἀηδής = aēdḗs, que significa ‘cualquier cosa desagradabel’ ‘el que es desagradable, odioso, aborrecible, molesto, despreciable’. Por ejemplo, el médico Hipócrates (460-370 a.C.) dijo que ἀηδής eran ‘brebajes o medicinas de olor y sabor repugnante. La palabra ἀηδής = aēdḗs está formada por ἀ- (a-, ‘carencia’, ‘negación’, como en áptero, ‘sin alas’), más el adjetivo ἡδύς (Bailly 893, hēdús, ‘agradable’, ‘grato’, ‘placentero’, ‘ameno’).
Precisamente, la palabra hedonismo se forma con ἡδονή hēdonḗ que significa ‘placer’, ‘deleite’, ‘disfrute’. Johann Wilhelm Meigen (1764-1845) fue un entomólogo alemán, en buena parte dedicado a la dipterología.
En conclusión, mientras que aedes en latín se refiere por lo general a construcciones grandiosas y a veces también sagradas, como los templos, en griego, Aedes se refiere a algo desagradable, odioso, molesto, como los mosquitos. Hago la comparación, debido a que el latín y el griego son lenguas indoeuropeas distintas, pero con una gran cercanía geográfica e histórica, de donde nuestra lengua castellana ha adquirido la mayoría de sus palabras. Sin embargo, y a pesar de ser el latín y el griego lenguas de la misma familia lingüística —la familia indoeuropea—, debe saberse que el latín aedes (casa, templo, vivienda) y el griego ἀηδής = aēdḗs (odioso, molesto), tienen un origen muy distinto… Pero bueno, ahí están. Por eso quise tratarlas juntas.
Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 5 de junio de 2026.