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diluvio

Diluvio y su concepto

Un diluvio es una gran inundación de agua; una lluvia copiosa o torrencial, un chaparrón, una tromba. ’Diluvio’ también se usa con el sentido de inundación pero no de agua, sino una cantidad excesiva de algo, abundancia, invasión, muchedumbre como de personas, hormigas, mosquitos, un diluvio de felicitaciones, de críticas, etc.

Pero el sentido más importante del término se refiere a muchas viejas leyendas y narraciones sobre un tiempo —hace ¿3000, 4000, 5000 o más años?— lejano en el que en toda laTierra, cayó una lluvia torrencial que se prolongó por varios días, y que originó un cataclismo o inundación masiva en el que todos los seres vivos morirían, pero alguien —pactando con uno o varios dioses— hizo una barca para salvarse, junto con animales para que, una vez bajado el nivel de las aguas, se reprodujeran y viniera una nueva vida, un renacimiento generalizado de la vida.

Los relatos sobre ‘un diluvio’ no son exclusivos de la Biblia

Debe quedar bien claro que el relato sobre una gran inundación cataclísmica o de un «diluvio» no es exclusivo de la Biblia, sino que se encuentran en muchas épocas y lugares del mundo. Nada más que el término ‘diluvio’ es derivado del latín y cobra un preponderante significado en el mundo de la cristiandad. 

En el mundo del cristianismo destaca el Gran Diluvio o Diluvio Universal. Según el Antiguo Testamento, Noé (cuando tenía 600 años) fue el que, por instrucciones de Dios, construyó el arca que permitió a él, sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos (Génesis 6:18), así como a todas las especies animales, macho y hembra que reunió, sobrevivir al Gran Diluvio, porque Dios hizo llover sobre la Tierra 40 días y 40 noches (Génesis 7:4) para terminar con la pervertida humanidad. Y terminado éste, hizo una alianza con Dios, que fue simbolizada con un hermoso arco iris. Según este pacto, Dios prometió a Noé no volver a inundar jamás la Tierra (Génesis 9:8-19).

El diluvio de Noé y sus acompañantes por Léon Comerre. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Le_d%C3%A9luge_-_mus%C3%A9e_de_beaux_arts_de_Nantes_20091017.jpg

El término ‘diluvio’ proviene del latín 

Diluvio es una palabra que deriva del latín clásico y tardío dīlŭvĭum, con el significado de ‘diluvio’, ‘una inundación generalizada y catastrófica’, documentado en Séneca* el Joven, en su obra De questionibus Naturalibus 3, 27 y en la Eneida (Ænēis, ĭdos) del poeta latino Virgilio (70 a. C.-19 a. C). Después, en latín tardío eclesiástico y en sentido figurado, dīlŭvĭum se usa con la connotación de ‘cataclismo’, ‘destrucción generalizada’, ‘devastación’, ‘desbordamiento’, ‘crecida’, arrasamiento’, ‘asolamiento’.

*Séneca el Joven —Lucio Anneo Séneca— fue un escritor, orador y filósofo romano que vivió entre los años 4 a. C.-65 d. C.

Dīlŭvĭum se relaciona con el verbo diluviāre

Dīlŭvĭum se relaciona con el verbo dīlŭvĭo, diluviāre (inundar, anegar, bañar), a su vez derivado del verbo dīlŭo, y su infinitivo diluĕre (diluir, disolver, desleír, disgregar, debilitar, bañar, con el sentido de cubrir todo con agua; también esclarecer, deshacer, por ejemplo, una acusación; verbo formado con el prefijo dis- + lŭo, luĕre (lavar, purificar, expiar, soportar un castigo, bañar, por ejemplo en la frase Græcia luitur Ionio del poeta latino Silio Itálico, 25-101 d. C., que se traduce “La Grecia es bañada por el mar Jónico». Este verbo (luĕre) está naturalmente emparentado con el verbo lăvo, lavāre, lavĕre (lavar, limpiar, bañar, empapar, irrigar, referido a los ríos). La frase «Lavere mala vino” (poeta Horacio) se traduce: “Ahogar las penas en vino” o también “Anegar en vino las preocupaciones”. Naturalmente que de lavare derivan términos como lavar, lavabo, lavativo, lavandería, lavadero. Ah, pues son palabras emparentadas con diluvium

De diluvium deriva dīlŭvĭālis (relacionado con las inundaciones o desbordamientos); dīluviō y su genitivo dīluviōnis (inundación, desbordamiento), con el sufijo o terminación ‎ que puede formar adjetivos y sustantivos.

El prefijo dis- di- de la palabra diluvium

El prefijo dis- y su variante di-, en origen, una preposición que indica punto de partida, origen, también la acción de desasirse, separación, alejamiento, salir de un punto fijo o del sitio donde se estuvo en otro tiempo, como en el caso de dīvortĭum (divorcio, porque los cónyuges se separan, se salen de la relación marital), difluere (extenderse, derramarse), diversus (diverso, vuelto en diferentes direcciones).

Sufijo -ium de diluvium

El sufijo ium que indica resultado o relación, se encuentra en términos latinos especialmente derivados de verbos, por ejemplo, en taedium (cansancio, hastío) del verbo taedo, taedere (estar cansado, fastidiado). Del mismo modo diluvium (inundación, desbordamiento) es el resultado (-ium) de diluere (diluir, disolver, debilitar, bañar, cubrir todo con agua).

Raíz indoeuropea *lou-, *lou̯ǝ- (lavar)

Todos los términos arriba citados se asocian a la raíz indoeuropea *lou- , *lou̯ǝ– (lavar), también vinculada al antiguo griego λοέω =loéō (yo lavo mi cuerpo, yo purifico); λουτρόν = loutrón (agua para bañarse, lugar para bañarse), etc.

BREVE ANÁLISIS HISTÓRICO SOBRE EL DILUVIO 

La narración del diluvio, con sus variantes, nos cuenta que una desastrosa inundación asola a un pueblo, por lo general, perverso y desobediente. Las leyendas de un Gran Diluvio se encuentran en amplias regiones del mundo y, con muy pocas excepciones, es un castigo o expiación mediante el agua, que luego da lugar a la creación de un nuevo mundo; algo así como ‘volver a empezar después de purgar las culpas.

El relato mesopotámico y la versión bíblica

No obstante las semejanzas evidentes de las historias mesopotámicas y las hebreas o bíblicas, en las primeras, la catástrofe diluviana se debe a decisiones tomadas entre varios dioses, es decir, se desarrolla en un contexto politeísta. En cambio, en el Génesis bíblico, fue el resultado de la decisión de un solo dios (monoteísmo) omnipotente, omnipresente y omnisciente, quien se propuso castigar a un pueblo moralmente corrompido.

El origen de los relatos sobre el diluvio es discutible

Como recién lo señalé, historias similares sobre este tema se conocen en muchas partes del mundo. El origen de estos relatos  es discutible, pues no existen evidencias arqueológicas sólidas y definitivas sobre este cataclismo. La historia hebrea del diluvio bíblico es estructuralmente similar a la explicación mesopotámica (esto es, la versión sumeria y la acadia), como más adelante lo veremos.

A pesar de algunas diferencias, todas las versiones del diluvio conocidas parecen ser variantes de alguna muy remota narración básica, y tal vez la historia bíblica de Noé y su arca, es una variante del relato mesopotámico, ya que muchas características del diluvio bíblico, sólo pueden explicarse a la luz del mesopotámico. Así que todo indica que los antiguos escritores de la Biblia utilizaron la tradición ancestral, como un medio para afianzar sus propias creencias, citando al diluvio como un castigo de Dios por los pecados humanos de aquellos siglos.

Algunos pasajes del mito mesopotámico sobre el diluvio, como un buen referente

Vale la pena detenernos, aunque sea brevemente, en lo que dice la narración mesopotámica sobre la historia del diluvio. Veamos.

El hombre fue moldeado por Marduk con su propia sangre con la unión de Aruru o tal vez con otra diosa. Pero lo que está claro es que la humanidad fue producto del trabajo de manos divinas, así que ‘los hombres son como los niños de los dioses’. 

Sin embargo, un día los dioses resolvieron destruir a la raza humana, por motivos no bien conocidos. Reunidos en la ciudad sumeria de Shuruppak —entre el Éufrates y el Tigris—, los dioses Anu, Enlil, Ninurta y Ennugi, decidieron inundar la tierra con un diluvio. Pero Ea (Enki), el dios de la sabiduría y del agua, quien también estaba en la reunión, se compadeció de la humanidad y confesó el secreto a un aldeano, y como Ea lo planeó, el mensaje llegó a oídos de de una persona llamada Uta-Napishtim. 

Dicho mensaje decía: “Destruye tu casa, construye un barco, abandona tus riquezas, busca tu vida, almacena en tu barco las simientes de todo lo vivo”.

Uta-Napishtim construyó un barco

Uta-Napishtim escuchó la advertencia de Ea y se puso a trabajar sin demora. Él construyó un gran barco… lo cargó con todas las posesiones de oro y plata que pudo, tomó a su familia a bordo, así como su ganado, junto con animales y aves del lugar.

Mientras tanto, había llegado la hora designada por Shamash (dios del sol). Aquella noche, el señor de las sombras hizo que cayera la lluvia, una lluvia de suciedad. Uta se apresuró a abordar su embarcación y asegurar la puerta.

Cuando amaneció,

una nube negra como la noche se levantó desde los cimientos del cielo.

¡Dentro de ella bramó Adad!

¡Shullat y Khanish marchan a la cabeza!… y esta hermosa narración continúa, pero la transcribo parcialmente sólo para evidenciar la semejanza del relato sumerio con el bíblico. Por eso resulta sostenible la idea de que la historia de Noé y su arca pudo haberse basado en las narraciones sumerias.

  • Ea equivale al Jehová bíblico. Uta Napishtim a Noé. Del mismo modo que Uta, Noé rescató a su familia y a muchas parejas de animales y así así.
  • Adad era el dios sumerio del trueno. Shullat y Khanish eran deidades inseparables de la destrucción y de las tempestades

Pudo haber un ‘diluvio’ de extensión limitada pero no en toda la Tierra

Según los expertos en historia antigua, arqueología y climatología, es creíble que haya habido —hace algunos 4500 años— en la región mesopotámica (Ur, Babilonia, Lagash, etc.) o en Asia Menor (Caria, Jonia) algunos eventos cataclísmicos —lluvias muy intensas, ríos crecidos o incluso tsunamis— capaces de inundar amplios territorios de aquellos lugares, pero no como narra la Biblia un Diluvio Planetario. Esta suposición puede consolidarse por el hecho de que en aquellas épocas, las poblaciones antiguas solo conocían sus limitados dominios. No había los medios para saber de otras tierras. Era impensable que un habitante, por ejemplo de Siria o de Turquía viajara a las islas Británicas, mucho menos a Sudamérica o Australia. No lo he leído en ningún lado, sólo lo supongo por sentido común.

Relatos muy semejantes al diluvio o a inundaciones catastróficas existen en todo el mundo

Pero lo curioso es que las narraciones sobre un posible diluvio no se limitan al Próximo y Medio Oriente. Lugares tan dispersos como China (Inundación de Gun-Yu); India (el rey Svayambhuva Manu es advertido de un diluvio); Grecia (relatos de tres diluvios: Deucalión y Pirra en la Hélade, Dárdano en Arcadia,Ogiges en Ática); el Corán menciona también una muy copiosa lluvia como castigo al pueblo de Nuh que había adoptado la práctica del politeísmo. 

En América

  • Según la tradición muisca (en la región central de la actual Colombia), el dios del bien y del mal Chibchacún envió nubarrones de tormenta y relámpagos, que luego provocaron un pavoroso diluvio, para atemorizar y castigar a los hombres codiciosos y egoístas.
  • El pueblo mapuche o araucano, entre Argentina y Chile, también tiene su mito sobre un diluvio que inundó las casas, causado por la lucha entre dos serpientes.
  • El pueblo maya Quiché tiene la leyenda de que en tiempos remotos, una inundación fue provocada por Uk’u’x Kaj («Corazón del Cielo»), para aniquilar a los “hombres de madera”.
  • Los aztecas creían que habían existido cuatro mundos antes del universo actual. Esos mundos, o “soles,” habían sido destruidos por catástrofes, y la humanidad había sido totalmente eliminada al final de cada sol. El cuarto sol, Nahui-Atl, “Cuatro-Agua», terminó en un gigantesco diluvio que duró 52 años. Solo un hombre y una mujer sobrevivieron, refugiados en un enorme ciprés, pero después fueron convertidos en perros.

Pueblos sudamericanos como los Uros, Taínos, Guaraníes, Rapanuis  y otros tienen también su versión sobre sus propios diluvios e inundaciones. 

En África

Un mito sobre el diluvio de la región baja del Congo dice que hace mucho tiempo, el Sol se acercó a la luna y le lanzó lodo, lo cual la hizo menos brillante y esto provocó grandes inundaciones.

Polinesia

En Polinesia, Maui es un personaje heroico de leyenda que, cuando era niño, fue abandonado por su madre quien lo arrojó al mar, donde vivió toda su vida. Muchos mitos sobre inundaciones de aquellas islas lejanas giran en torno a Maui.

¿Memoria colectiva?

Ante tantos relatos sobre diluvios alrededor del mundo, algunos estudiosos han propuesto la hipótesis —acaso aventurada— de que quizás en muchos los pueblos del mundo permea una especie de memoria prehistórica colectiva que se remonta a los tiempos en los enormes capas de hielo de la última glaciación (de Würm, que comenzó hace unos 2,58 millones de años) comenzaron a fundirse y liberaron millones de km³ de agua líquida, causando ingentes  inundaciones en todo el planeta. Esto sucedió hace unos 12 000 años, durante el Cuaternario, al final del Pleistoceno Superior, cuando ya vivía sobre la Tierra el Homo sapiens sapiens, con un cerebro de 1500 cc. Cuando surgieron los primeros agricultores y comenzó la domesticación de animales.

Porque en la Tierra se reconocen otras tres o cuatro grandes glaciaciones, que sucedieron hace muchísimo tiempo, en el que, por supuesto, no había ni el más remoto rastro de humanidad. Por ejemplo, a la primera glaciación la han llamado Huroniana (sus huellas fueron descubiertas en el lago Hurón), que hipotéticamente duró entre 2700-2300 millones de años, durante el Precámbrico, cuando aparecieron las primeras colonias de algas y los invertebrados de cuerpo blando ¡Imagínense!

Lecturas

  • Merriam-Webster’s Encyclopedia of World Religions. 1999. Pp 816-817. USA.
  • New Larousse Encyclopedia of Mythology. 1969. Paris.
  • Wilkinson Philip. 2009. Mitos y Leyendas. United Kingdom. Las tres son ediciones impresas.

Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 24 de enero de 2026.

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