Fobia, Fobos, una de las dos lunas de Marte
Fobia a las alturas (acrofobia) y a los rayos (tonitrofobia, astrafobia, brontofobia)
¿Han visto a una persona con acrofobia (fobia a las alturas del griego antiguo ἄκρος = akros ‘punta’, ‘extremo’) cuando se encuentra al borde de un precipicio? ¡La locura! ¡ ¿Saben cómo qué siento cuando están cayendo rayos muy cerca de mí? Padezco tonitrofobia, o fobia a los truenos durante una tormenta furiosa y cada que llueve con muchos relámpagos, busco el lugar más encubierto de mi casa, y ahí permanezco hasta que veo que los truenos se oyen ya lejanos. La tonitrofobia también se llama astrafobia (del griego antiguo Ἀστραπή = Astrapé, ‘relámpago’ o brontofobia (del griego Βροντή = Bronté, ‘el trueno’, de donde el neologismo Brontosaurio, un dinosaurio ‘estruendoso’, pues como pesaba unas 30 toneladas, se imagina uno que a cada paso que daba se oían (si es que había algún animal capaz de oir) tremendos estruendos, grandes ruidos.
Respuesta normal a un peligro, versus miedo excesivo persistente e irracional
Es normal sentir miedo si nos encontramos sólo a unos metros frente a un león fuera de una jaula, o cuando el avión en el que viajamos entra a una zona de fuerte turbulencia y se sacude severamente. Pero si alguien no se atreve a pasar frente a una jaula (bien cerrada) de zoológico donde duerme plácidamente un león, o no viaja en avión por el miedo de que se caiga, entonces estamos ante dos fobias. El primer caso se trata de una ailurofobia (del griego antiguo αἴλουρος = aílouros, ‘gato’) o fobia a los gatos y a los felinos en general, en el segundo caso, una aerofobia (del latín aereos, ‘aire’) o miedo enfermizo a volar en avión.
¿Qué es una fobia?
Una fobia es un miedo excesivo anormal persistente e irracional hacia una objeto específico, una actividad o situación, o una aversión social que produce un deseo irresistible de evitarla, con un cuadro típico de ansiedad y una conducta de evitación. Ésto, a pesar de que el que tiene la fobia, está consciente de que lo que la produce no es en sí, peligroso, no representa un riesgo real. No atreverse a hablar en público es una fobia social.
Los individuos con fobias intentan evitar por todos los medios lo que les produce miedo y si no pueden, caen en un estado de ansiedad incontrolable, con grados variables de pánico, taquicardia, sensación de falta de aire, temblores, sudoración, y un deseo intenso de huir. ‘Fobia’ viene del griego phobia que precisamente significa ‘huida, huida con espanto’.
O dicho de otra manera: “Fobia es un miedo desmesurado o excesivo, con frecuencia incapacitante, generalmente inexplicable para la persona que la padece y que a veces se refiere a un objeto real (un ratón, una araña, un río, la sangre, espacios abiertos) pero con frecuencia a un objeto, clase de objetos o situaciónes simbólicas. Las personas con fobias dejan de funcionar satisfactoriamente cuando se encuentran frente a la cosa o situación que desencadena la fobia, y en casos muy extremos pueden llegar al suicidio. https://suicidios.info/causas-de-suicidio/suicidios-por-fobias/.
Así mismo, las fobias tienen muy a menudo efecto inhibitorio sobre la voluntad, es decir, inhiben o impiden que la persona haga algo que debe o desee hacer. Una persona con aracnofobia (fobia a las arañas) no puede, aunque quiera, entrar a una casa abandonada donde abundan estos artrópodos. O el que padece astrafobia (miedo a los relámpagos y truenos), no se atreve a recoger un balón en el patio, si está cayendo una tormenta eléctrica.
Las fobias a veces son temores irracionalmente desmedidos ante cosas que representan un riesgo, pero no tan grande
La fobia también puede darse cuando la persona siente un miedo irracionalmente excesivo ante algo que en realidad representa cierto riesgo de daño, pero no tan grande como para aterrorizarse y entrar en una crisis de ansiedad desmedida. Por ejemplo, la astrafobia recién mencionada, un miedo excesivo a ser alcanzado por un rayo, que, aunque es un peligro real, posible, pero poco probable, la persona siente miedo desmesurado y ansiedad durante una tormenta eléctrica. Padezco astrafobia, lo sé, pero cuando llegue una tormenta eléctrica, volveré a sentir mucho miedo. Y a propósito: A la fecha en la que escribo estas notas, ¡Faltan sólo unas 700 horas para que comience la temporada de tormentas eléctricas aquí, donde vino!
Supongo —no puedo asegurarlo— que esta fobia la adquirí durante mi niñez temprana, al ver a mi madre totalmente cubierta de sábanas —yo con ella—, rezando durante las tormentas con aparato eléctrico que se producen en la región noreste de México, cuando llegan los vientos del norte o frentes fríos (entre noviembre y marzo) procedentes del sur de Alaska y el norte de Canadá.
Dos casos citados en Abnormal Psychology de Ronald J. Comer. 2007. Página 127. Edición impresa:
“Ver una araña me espanta y me produce rigidez, me vuelve temblorosa y me produce vértigo. A veces vomito. Una vez me desmayé como una forma de escapar de la situación. Estos síntomas me duran tres o cuatro días después de ver una araña, las imágenes pueden causar el mismo efecto, especialmente si accidentalmente coloco mi mano sobre una”. Marianne.
“A finales de marzo de cada año, comienzo a agitarme porque en el verano ya viene y eso significa que llegarán las tormentas eléctricas. Les he temido desde que tenía 20 años, pero los últimos 3 años las cosas han empeorado. Cuando comienzan los truenos, tengo tales palpitaciones que durante horas después, mi lado izquierdo del pecho permanece adolorido. Digo que me quedaré en la habitación, pero cuando llego soy como gelatina, reducida a nada. Tengo un pequeño armario y voy allí, presiono mis ojos tan fuerte que no puedo ver durante un rato, y si me siento junto al armario por más de una hora, mi esposo tiene que enderezarme. Trisha.
Esta señora padecía también fobia a los truenos y relámpagos, pero tenía reacciones somáticas mucho más intensas que las mías.
Fotofobia
A veces también se usan algunos términos en medicina, por ejemplo ‘fotofobia’ (del antiguo griego φῶς, φῶτός = phos, photos), ‘aversión a la luz’: pero no es que la persona sienta fobia o miedo a la luz, sino que, por algún trastorno ocular, no tolera ver una luz fuerte, porque le molesta mucho. Pero hay que aclarar que también puede haber personas con temor morboso a la luz, o seres imaginarios como el conde Drácula que antes del amanecer tenía que meterse en su ataúd… Aquella magistral novela del escritor irlandés Abraham Stoker, publicada en 1897.
Hidrofobia
El término ‘hidrofobia’ aplicado a los enfermos de rabia, que ya el médico romano Celio Aureliano escribió como hydrŏphŏbĭa, tomado del antiguo griego ὐδροφοβία hydrophobía, significa ‘aversión al agua’. De ὑδρο- hydro- ‘agua’ y -φοβία phobíā ‘aversión’, ‘miedo’. Ésto, debido a que es uno de los síntomas de los enfermos de rabia, debido a una serie de espasmos muy dolorosos que se producen en la porción muscular de la faringe y la laringe, de modo que cualquier intento de tomar agua, empeora los dolores, por eso “hidrofobia”. Aunque, del mismo modo que la fotofobia, también hay personas que muestran una fobia al agua, tan intensa, que evitan acercarse a la playa, los lagos, los ríos, etc. A veces se desarrolla la hidrofobia por alguna experiencia traumatizante, como estar a punto de ahogarse durante la niñez.
Phobia más otro componente casi siempre griego
Usualmente se bautiza a las fobias uniendo ‘fobia’ (phobia en griego) a otro componente también griego; por ejemplo, en ‘potamofobia’ o fobia a los ríos, con φόθος phóbos, ‘huida con miedo’, más πόταμος = pótamos, ‘río’ en griego antiguo, es decir, el que padece potamofobia ‘huye o se aleja de los ríos’.
Aunque a veces phobia se combina con un término latino, como en tonitrofobia o miedo a los truenos y relámpagos (tonitro- del latín tŏnītrŭm ‘trueno’) y en carnofobia (caro, carnis ‘carne’) o fobia a la carne. Pero regularmente el elemento compositivo es griego: cinofobia (fobia a los perros); tafofobia, a los sepulcros; acrofobia, a las alturas; homofobia, a la homosexualidad; hipofobia, a los caballos; entomofobia, a los insectos; gamofobia, al matrimonio; nictofobia, a la noche; ombrofobia, a la lluvia; ofidifobia, a las serpientes; odontofobia, a los dentistas. En teoría, puede haber fobias casi a cualquier cosa, acción o situación que se presente al que la padezca.
Etimología del término ‘fobia’
En 1786 se documenta la palabra phobia en inglés, como un elemento independiente del segundo componente de vocablos como pirofobia (al fuego), coitofobia o cipridofobia (al coito, especialmente con prostitutas) y, curiosamente fobofobia (fobia a tener una fobia, miedo al miedo).
La palabra ‘fobia’ viene del latín moderno phobia y éste del griego antiguo φόθος = phobos (página 1684) que en origen significa: ‘huida’, ‘fuga’ (el único significado en Homero), que equivale al latín clásico fŭga o ‘la acción de huir’, en escritos de Cicerón, Julio César, Ovidio, Horacio y otros. Así mismo, en griego antiguo φŭγή = phuge significa ‘la huida, el escape en una batalla, cuando se comprende la superioridad del enemigo’, mientras que phobos, primero significó ‘huida, fuga en general’, pero después se le dio el sentido de ‘miedo’, ‘pánico’, ‘terror’, ‘la manifestación o apariencia externa del terror’, ‘la manera en que se ve una persona espantada’.
El término φόθος y su personificación mitológica Φοβος Phobos —hijo de Ares, dios griego de la guerra, Marte para los romanos—, tiene relación con el verbo φέβεσθαι – φέβομαι, φοβέομαι = (phébesthai – phébomai, phobéomai), ‘huir aterrorizado, espantado, muy asustado’ (Odisea 22. 299), finalmente del verbo φοβέω = phobéo (en la Ilíada) ‘ponerse en fuga aterrorizado’, ‘estar bajo el efecto del terror’. Términos vinculados a la raíz indoeuropea *bhegʷ- que más abajo explicaré.
El mito griego dice que Phobos y Deimos, hijos de Ares, siempre iban juntos
Según la mitología griega, Φοβος Phobos (el miedo), el hijo predilecto de su padre, siempre iba acompañado de su hermano gemelo Δειμος Deimos (el terror). Homero y Hesíodo dicen que ambos eran hijos Afrodita y de Αρης = Arês —dios griego de la guerra—, castellanizado Ares, latín Mars, Marte. Estos hermanos aterrorizaban a la gente cuando llegaban a la guerra con su padre, conduciendo el carro en el que viajaban. El término δειμός (de δέος), se vincula a la raíz indoeuropea *dwey- (‘temer’), ‘miedo’, ‘temor como una sospecha del mal’, opuesto a φόβος que indica un fuerte temor súbito).
Δειμος (temor, miedo, terror, siempre en compañía de Φοβος), equivale en latín a metus ‘miedo’, ‘inquietud’, ‘ansiedad’; pavor ‘pavor’, ‘espanto’, ‘emoción que turba’; terror ‘terror’; formido, formidare ‘tener terror, mucho miedo’.
Ahora el personaje legendario Φοβος (Phobos) tiene relación con la psicología, porque trata sobre las fobias o los miedos exagerados e irracionales, pero además con la astronomía, porque Fobos es la luna más grande y más cercana del planeta Marte, mientras que Deimos (por Δειμος = Deimos, hermano de Phobos) es la otra luna, más pequeña y más lejana de este mismo planeta.
Raíz indoeuropea *bhegʷ-
Los términos φόθος y φŭγή arriba mencionados, tienen nexos con la raíz indoeuropea *bhegʷ- que contiene la idea de ‘correr’, ‘huir’. Raíz también relacionada con el verbo griego φέβομαι = phébomai (en poesía homérica: tener miedo, huir aterrorizado); también con los vocablos latinos como: fuga (fuga, huida), fugax, fugacis (fugaz, el que tiende a huir en el combate), fugio, fugere (huir, alejarse, desaparecer, deslizarse con rapidez) ¡Como aquellos amores fugaces de juventud!, fugitivus (fugitivo, esclavo fugitivo, soldado desertor), fugitare (huir con rapidez), fugare (poner en fuga), defugere (huir, evitar el combate), etc. Esta misma raíz IE también se relaciona con bhāg en hindi, bēgt en idioma letón, ‘huir’, en albanés boj ‘huir’, etc.
Parece que en latín no se documenta phobos, pero sí se menciona al personaje mitológico Φοβος Phobos (miedo, temor), hijo de Ares. Por ejemplo en Metamorfosis 4. 481 de Ovidio; La Eneida 6. 268 de Virgilio, etc. https://www.theoi.com/Daimon/Deimos.html
ALGO MÁS SOBRE LAS FOBIAS
Según Fabiola Méndez (Global Revista. Octubre 24, 2017 UNAM), el 9 % de la población mundial padece de alguna fobia, aproximadamente unos 720 millones de personas. Se trata del trastorno mental más común, aún más frecuente que la depresión.
¿Qué causa las fobias?
Hay diferentes teorías que explican el posible origen de las fobias. Sin embargo, las evidencias tienden a estar a favor de una explicación conductual. Los conductistas consideran que la gente con fobias primero aprende a temer a ciertos objetos, situaciones o eventos que condicionan la fobia. Una vez que la fobia es adquirida, el individuo evita lo más que puede a la cosa o situación temida, permitiendo con ello que la fobia (un miedo exagerado e irracional a alguna cosa) se afiance cada vez más.
Lo cierto es que las fobias deben tener varias causas actuando de forma multifactorial. La que acabo de mencionar es una de ellas, tal vez la más importante, pero también debe haber un componente genético y algunos factores de índole neurobiológico. Por ejemplo, la amígdala, localizada en el sistema límbico del cerebro, juega un papel decisivo en la respueta de miedo que alguien experimenta ante cualquier situación amenazante. En las personas que desarrollan fobias, la amígdala quizás funcione con más intensidad que en un individuo normal.
Y reiterando lo que dije de mi fobia a los truenos de tormenta, las experiencias desagradables, amenazantes o traumáticas que uno vive durante la infancia pueden influir a un individuo a desarrollar fobias en la adolescencia o edades aún más avanzadas. Cuando veía a mi madre rezar y oía los truenos durante las tormentas de aquellos inviernos de mi infancia, probablemente terminé por fijar en mi cerebro la relación entre los rayos y la amenaza de un gran peligro, puesto que ella estaba implorando protección a Dios a través de sus insistentes deprecaciones. (https://revistasanitariadeinvestigacion.).
El planeta Marte y sus dos lunas
Como arriba lo mencioné, el mito griego dice que el dios de la guerra Ares, que los romanos llamaron Mars, Martis, Marte en español, tuvo dos hijos con Afrodita, y que lo acompañaban en la guerra y que sembraban el pánico cuando llegaban. Pues precisamente, Marte, el planeta que se encuentra entre la Tierra y el Cinturón de Asteroides, tiene dos pequeños satélites, a los que muy atinadamente los astrónomos han bautizado como Deimos y Fobos. Esto es, Marte está acompañado de los hijos mitológicos del mito de Ares, el Mars, Martis romano.
El astrónomo que descubrió en 1877 estas pequeñas e irregulares lunas o satélites, fue el estadounidense Asaph Hall (1829-1907). Como ya lo mencioné, Fobos Φóβoς, Phobos, ‘miedo’ es la luna más cercano y, dentro de su pequeñez, la más grande; mientras que Deimos Δείμος Deímos, ‘terror’ es la más pequeña y alejada de Marte.
Fobos, la luna ‘mayor’ y más cercana mide unos 27 km de largo, mientras que Deimos, la ‘menor’ y más alejada, apenas alcanza unos 15 km de largo. Ambas lunas giran en órbitas cuasi circulares sobre el ecuador marciano. Fobos se encuentra a 9376 km de Marte y Deimos a 23 458 km… Si lo comparamos con los 384 000 km entre la Tierra y la Luna, pues…
Curiosamente, siglo y medio antes del descubrimiento de estas lunas, el escritor Jonathan Swift, en Los viajes de Gulliver de 1726, mencionó dos estrellas menores o satélites que giran alrededor de Marte, 26 años después, Voltaire escribe sobre estas dos lunas ¡Vaya coincidencia! (https://web.archive.org/web/20040705174332/).
Una buena lectura
- Maggie Aderin-Pocock. 2015. Planetas (The Planets. The definitive Visual Guide to Our Solar Sistem). Páginas 110-137. Edición impresa.
Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 20 de mayo de 2026.