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Bocina, músculo buccinador, cuerno, corneta

Bocina, convierte la corriente eléctrica es ondas sonoras

Bocina es un aparato que transforma la corriente eléctrica en sonido. Un Instrumento de forma cónica con el que se refuerza el sonido emitido, muy útil para hablar desde lejos. Un dispositivo que crea sonidos en aparatos de audio, y en teléfonos recibe el sonido de la voz de quienes los utilizan. Sinónimos: altavoz, megáfono.

La palabra ‘bocina’ viene del latín clásico bucĭna

‘Bocina’: Término atestiguada en español desde el siglo XIII, deriva del latín clásico y postclásico (siglos I a. C.-III d. C.) bucĭna (trompeta o cuerno curvado, usado por pastores, boyeros y por militares), un vocablo totalmente itálico. El término bucĭna pasó como préstamo lingüístico al griego antiguo bajo la forma βυκάνη =bukáne (trompeta, cuerno o concha para producir sonido soplándole).

Cuerno, corneta

El cuerno, del latín cornū, genitivo cornūs (el cuerno, la corneta) era un instrumento musical más grande que la bucĭna. Cornua sonare (Horacio): «Tocar el cuerno o la corneta». ‘Corneta’ es el diminutivo de cuerno (en latín cornu, cuerno de cualquier animal, a veces también símbolo de fuerza o de abundancia, la ‘cornucopia’ es el ‘cuerno de la abundancia’). Véase la entrada copia.

Bucĭna *bou-, bo- + -cina

La palabra Bucĭna se compone del radical (raíz) *bou- que, o bien se relaciona con el latín bōs, bovĭs (buey, de donde derivan las voces ‘bovino’ y ‘bóvido’), debido a que a veces una bucĭna era un cuerno de bovino, o sencillamente se trata de una onomatopeya. Y el elemento -cina, de -cana, asociado al verbo latino cănĕre (cantar, celebrar, emitir sonidos melodiosos), de donde los vocablos canto, cantar, canoro, encanto, etc.

Aunque no hay una absoluta certidumbre, es probable que las voces latinas bōs, bovĭs  tengan relación con el griego βοῦς = bous, con el mismo significado. De ser así, estarían vinculadas a la raíz indoeuropea *guow- (ganado),

A la constelación Osa Menor la llamaban también ‘bocina’

Diccionario de Sebastián de Covarrubias de 1611

El diccionario español de Covarrubias de 1611 dice: “En la creación del término ‘bocina’ influyó quizás el vocablo ‘voz’ (del latín vox, ‘voz’, ‘grito’, ‘canto de los pájaros’), porque sirve de voz para llamar”, y además dice que “una constelación hay en el cielo de estrellas que llamamos la bozina”… en el círculo septentrional… Ursa Minor, Osa Menor y efectivamente, se ve como una cola de perro (Cinosura: cinos ‘perro’, ura ‘cola’) arqueada como un cuerno y rematada por la estrella polar.

Esta denominación de “bocina” es propia del castellano de América, derivada de cómo los aztecas llamaban a la Osa Menor: En Astronomía mexica, parte IV puede leerse:

“Los aztecas conocían a la Osa Menor como «Xonecuilli» («Cayado, pie torcido, nopal del monte»), en el Códice Florentino, Bernardino de Sahagún dice lo siguiente sobre la constelación: «A las estrellas que están en la boca de la bocina (i.e. un instrumento hecho de la concha de una caracola), llamaba esta gente Citlalxonecuilli. Píntanla a manera de una S, revueltas siete estrellas; dicen que están por sí apartadas de las otras y que son resplandecientes […]»”. Texto íntegro de Astronomía mexica, parte IV. https://www.facebook.com

RAE de 1726

Según el diccionario de la RAE del año 1726: BOCINA. “Instrumento músico de boca hueco y curvo que tiene el sonido como de trompeta. Hácense (sic)  de cuerno y se pueden fabricar de metal.”. También dice: “Trompetas de metal que llevan en los navíos para hablar de lejos”. Asimismo, “Constelación celeste en el Hemisferio Septentrional, que consta de cierto número de estrellas, que su positura retorcida forma una como bocina; y así la llaman los marineros, aunque los astrónomos la conocen como Osa Menor “Ursa Minor”… 

Nótese que en esos tiempos, una bocina (un cuerno, un caracol, una trompeta) servía para producir sonidos, pero una persona tenía que soplar o insuflar. Ahora, con el desarrollo de la tecnología, las bocinas también generan sonidos, pero de una manera muy distinta.  

El músculo buccinador 

El término anatómico “buccinador» que denomina a un músculo par (uno en cada mejilla) de la cara, tiene la misma raíz lingüística que ‘bocina’, pues fue así llamado por los anatomistas del Renacimiento (siglos XVI-XVII), porque es el que más se acciona cuando alguien toca una trompeta o un cuerno. Los trompetistas tienen los músculos buccinadores más desarrollados que el resto de la gente.

“Buccinador” viene del latín būcĭnatŏr

“Buccinador” viene del latín būcĭnatŏr (o también buccinator) que significa ‘trompetero’, ‘clarinero’ (atestiguado en escritos de Julio César del siglo I a. C.); en sentido figurado, ‘el que grita elogiando el mérito de alguien’, ‘el encomiástico’, del verbo latino būcĭno o būccĭno, āre (en Varrón y Apuleyo) ‘soplar o hacer sonar una trompeta, un caracol o cuerno curvado, y éste de bucĭna (cuerno, trompeta) arriba citado. 

Luego entonces, ‘bocina’ y ‘músculo buccinador’ tienen un origen común que quizá confluye en las voces latinas bos, bovis: ‘buey’ + canere: ‘emitir sonidos musicales o melodiosos’, ‘cantar’.

Existían trompetas al menos desde el milenio II antes de Cristo

Los rastros más antiguos de la trompeta se remontan entre 1600-1000 a. C., cuando los pueblos nórdicos escandinavos comenzaron a utilizar cuernos de animales domésticos como bovinos y ovicaprinos para producir sonidos, aplicando aire con la boca.

Pero también en otras regiones del mundo, como el Oriente Próximo, donde se desarrollaron las historias de la Biblia, hay antecedentes del uso de cuernos para producir sonidos durante el pastoreo. Por ejemplo, en hebreo, “trompeta” se escribe חֲצוֹצְרָה (jatzotzra o chatsotsrah) y esta palabra se menciona en varios libros bíblicos, como en Levítico 23:24, que se cree escribió Moisés, tal vez entre los siglos XIV-XIII a. C.

Los músculos buccinadores

Los buccinadores —el término inglés buccinator se documenta desde 1615— son dos músculo faciales (uno en cada mejilla) de forma cuadrangular, que constituyen la pared de cada mejilla y funcionan comprimiendo las mejillas contra los dientes, reduciendo el ángulo de la boca y ayudando en la masticación; asimismo, interviene, junto con los otros los músculos de la cara, en las expresiones de ésta. Es evidente que su nombre está relacionado con la activa intervención de este par muscular en la ejecución de este instrumento musical de viento y otros parecidos, como la flauta y el saxofón.

En francés actual, al músculo buccinador lo llaman buccinateur. Se registra en esta lengua (1549) buccinator con el significado de ‘panegirista’, ‘el orador que alaba a alguien’. En 1611, ‘trompetista’, en 1654 ‘músculo buccinador’. Si retrocedemos en el tiempo, en 1234, buissineour era ‘un trompetista’. CNRTL en línea.

Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 5 de mayo de 2026.

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