Santo, san, santiamén, celícola
¿Qué es un santo?
Santo es una persona, que después de su muerte, es formalmente reconocida por una iglesia cristiana —especialmente la Católica Romana—, como un ejemplo de virtud debido a su vida y sus obras y por su inquebrantable fe en Dios. Muchos fueron declarados santos, por soportar los martirios durante las persecuciones del Imperio romano los siglos II-III d. C. Aunque un santo no necesariamente fue un mártir, por ejemplo, a través de los siglos, han sido santificados 83 Papas, de los cuales sólo 34 murieron como mártires. (El Economista.es).
Según la teología cristiana, los santos son un ejemplo a seguir, fuente de benevolencia, intercesores que hablan a Dios para conseguir un bien o librar a alguien de un mal.
En la Iglesia Católica, una persona es declarada —después de su muerte— santo o santa a través de la beatificación y posterior canonización, procedimiento que el catolicismo instauró en el siglo X. En este caso, la Iglesia reconoce y afirma que el alma del difunto santificado está en el cielo (es un celícola), es capaz de realizar milagros y es digno, además, de honor y veneración.
Los santos son venerados por principalmente por los católicos
Los santos son venerados por las iglesias cristianas, especialmente la Católica Romana, la Ortodoxa Oriental, algunas Luteranas y la Iglesia Anglicana fundada en Inglaterra. En cambio, las iglesias protestantes (surgidas en Europa durante el siglo XVI y que ahora abarca alrededor del 32 % de los creyentes cristianos) rechazan la veneración de los santos, así como el celibato del sacerdocio y la autoridad del Papa.
Ruego de todo corazón y con gran fe a San Judas Tadeo para que me conceda el milagro de ¡Vivir hasta los 100 años, pero sin achaques! ja, ja, ja.
Santa Cecilia es la patrona de los músicos, san Sebastián de los atletas, san Eligio, de los joyeros y los herreros, san Juan Bosco de los jóvenes.
San
‘San’ es un apócope, contracción o elisión del término ‘santo’, de la misma manera que ‘primer’ es apócope de ‘primero’, ‘algún’ de alguno, ‘buen’ de bueno… El primer diccionario español en tener esta palabra fue el de Percival de 1591. El término ‘san’ se usa (en minúscula) antes de los nombres propios de santos (san Agustín, san Antonio, san Gabriel, san Pedro), salvo en Tomás (santo Tomás, pero nunca san Tomás), Toribio y Domingo (Santo Domingo). Hay además muchísimos hidrónimos, como el río San Lorenzo y topónimos con ‘San’ y ‘Santo’. Por ejemplo: San Adrián de Bésos, San Carlos del Valle, Santa Eulalia del Río, San Fulgencio, en España. En México: San José del Peñasco, San Vicente (Nayarit). Así como Santa Ana de la Cuenca (Ecuador), Santo Tomás (Colombia), y así puede uno mencionar centenares más.
Santiamén
‘Santiamén’ es una expresión española que originalmente significa ‘En un decir amén’, o sea, ‘espacio de tiempo brevísimo’, ‘instante’, ‘momento’; es lo mismo que en latín Temporis punctum… ‘Temporis’ da la idea de algo pasajero y‘punctum’, punto, instante, momento. Dice la RAE de 1739: «Pudo decirse de lo poco que tardamos en su pronunciación, o de las últimas palabras de las Oraciones Spiritus Sancti amén”. Y en efecto, ‘santiamén’ viene de las palabras latinas Spiritus Sancti, Amen, con que suelen terminar algunas oraciones de la Iglesia.
Vino, y en un santiamén se fue, sin hacer ningún comentario. Le pedí que fuera mi novia y en un santiamén me dijo que sí, como que estaba esperando que se lo pidiera… ¡yo era a la sazón muy guapo!
Santificar
Santificar es: ‘Reconocer a alguien santo por medio de la gracia’. ‘Dedicar o consagrar a Dios una cosa’: santificar las festividades. ‘Hacer venerable una cosa por la presencia o contacto de lo que es santo’. ‘Reconocer la santidad de alguien’.
‘Santificar’ se forma del latín sanctus que significa ‘santo’ —que más abajo explico— más el verbo facere ‘hacer’ como en las palabras satisfacer y edificar.
‘El verbo ‘santificar’ deriva del latín tardío y medieval sanctĭfĭco, sanctificāre (santificar), documentado en la obra del escritor y religioso romano Tertuliano de los siglos II-III d. C. Sanctificāre) está formado por sanct-, raíz de sanctus (santo) más -i-, una vocal de unión y -ficar del verbo făcĭo,facĕre, que significa ‘hacer’, ‘ejercer’, “realizar una cosa desde el punto de vista material, intelectual o moral”, como en los términos edificar y modificar. Por lo tanto, santificar es ‘hacer (facere) a alguien santo (sanctus).
Celícola
Celícola (sustantivo): habitante o morador del cielo, un término no de uso frecuente, que más bien se utiliza en poesía. Del latín cælĭcŏlæ, singular cælicola (moradores, morador del cielo) formado por cælum o caelum, ‘el cielo’ y el verbo colo, colĕre, ‘habitar’, ‘cuidar’, de donde vienen las palabras colono, colonizar, rupícola (que vive en las rocas), arborícola (en los árboles) y otras. Cælĭcŏlæ es un vocablo muy viejo, que escribió el poeta romano Quinto Ennio, siglos III-II antes de Cristo. El diccionario de la RAE de 1729 tiene un pasaje poético: Celícolas, que a Daphne conocieron, Su thálamo en connubio apetecieron.
‘Celícola’ fue el nombre de una secta religiosa de ciertos herejes que aparecieron a finales del siglo IV (diccionario de Domínguez.1854). Fueron condenados hacia el año 408 (inicios del siglo V) por el emperador Honorio. Se supone que eran apóstatas (desertores) que habían abandonado el cristianismo para volver al judaísmo, pero que rechazaban, por odioso, el nombre de judíos (diccionario de José Alemany y Bolufer. 1917).
El origen del vocablo ‘santo’
Como una prueba del origen común del término ‘santo’, ‘santa’, podemos mencionar su equivalencia en masculino y femenino en otras lenguas:
- Alemán, danés y sueco:sankt, sankt.
- Francés: saint, sainte.
- Húngaro: szent, szent.
- Inglés: saint, saint. (St. Andrew’s cross, ‘cruz de san Andrés; St. Valentine’s Day, ‘día de san Valentín’).
- Italiano: san, santo.
- Neerlandés: sint, sint.
- Portugues: são, santo, santa.
- Rumano: sfintu, sfinta.
‘Santo’, una palabra derivada del latín clásico
La palabra ‘santo’ viene del latín clásico y posclásico sanctus, a, um, un adjetivo que significa —según la religión politeísta de la antigüedad romana—, ‘sagrado’, ‘inviolable’, ‘poderoso’, ya sea referido a personas o cosas; además, hablando de divinidades y de templos: ‘augusto’, ‘venerable’, ‘divino’, ‘respetable’ ‘que merece respeto y veneración’. En la Biblia Vulgata de san Jerónimo —de finales del siglo IV d. C.—, sanctus aparece como sustantivo, ‘un santo’, como ahora lo entendemos. Durante la Edad Media siguió utilizándose el término sanctus con el mismo significado, pero ya se agregaron los sentidos de ‘santo, que lleva una vida santa’, ‘viviendo una vida religiosa’, ‘persona fiel a la fe cristiana, mártir’, ‘apóstol’, ‘santo’ o ‘santa’.
El cristianismo tomó el vocablo sanctus del latín y lo aplicó a los centenares o miles de santos que tienen los católicos; de modo que a través de los años, la palabra ‘santo’ fue tomando un significado que especialmente se refiere a una persona que, por sus virtudes, su vida ejemplar y la capacidad de poseer una fe invencible ante todas las atrocidades, se mantiene fiel a su religión, en origen, ‘un mártir que testifica con su sangre’, sin importarle las torturas y los sufrimientos y estar presto a morir por sus ideales religiosos si es necesario. Pero —como arriba lo mencioné— no todos los santos estuvieron expuestos a los martirios y torturas durante la persecución del Imperio romano, sino que se ganaron la santidad por su vida virtuosa y ejemplar.
Sanctus es el participio del verbo sancīre
‘Sanctus’ es el participio pasado del verbo sancĭo y su infinitivo sancīre que significa ‘volver inviolable por un acto religioso’, ‘consagrar’, por ejemplo, ‘una ley, volverla irrevocable’ (Cicerón). Así como ‘decretar’, ‘mandar’, ‘castigar’, etc.
De sancīre, sanctus, derivan términos de la antigüedad romana como: sanctē (adverbio) ‘piadosamente’, ‘escrupulosamente’, ‘religiosamente’, ‘cuidadosamente’; sanctĭmōnĭa ‘santidad de los dioses’, ‘honradez’, ‘castidad’, ‘pudor’, probidad (en Tertuliano); sanctĭo, sanctiōnis, ‘sanción’, ‘cláusula penal de una ley’, ‘estatuto’; sanctĭtās, ātis, ‘carácter sagrado’, ‘santidad’, ‘inviolabilidad’, ‘integridad’, ‘pureza’, ‘probidad’ (desde Cicerón); sanctŏr, sanctōris, ‘un legislador’, ‘el que decreta’, etc. De sanctĭo, ōnisderiva el sustantivo femenino ‘sanción’, esto es: ‘Ley o reglamento para los infractores; aprobación que se da a cualquier acto’; ‘acto solemne en el que el jefe de Estado confirma una ley’; ‘mal proveniente de una culpa, tomado como castigo’…
Así que las voces sanción y sancionar están etimológicamente relacionadas con sancīre (hacer santo a alguien), sanctus (santo) y otros derivados.
Voces derivadas de ‘santo’
Hay más términos derivados de santo, sanctus. Por ejemplo, santidad (calidad de santo, tratamiento honorífico que se da al Papa), santificable, santificación, santiguar, santiguada, santiguadera, santiguador, santiguamiento, santísimo (superlativo de santo. Aplícase al Papa como tratamiento honorífico, Cristo en la Eucaristía), santificativo, etc.
Y muchas frases de uso común: a santo de, dar el santo y seña, darse de santos, deberle a cada santo una vela, desnudar a un santo para vestir a otro, encomendarse a buen santo, estar con el santo de espaldas, no ser alguien santo de la devoción de otro, a buen santo te encomiendas ¿Quieres investigarlas?
Raíz IE *sak-, *sak-ro-
La raíz indoeuropea *sak- (santificar) que dio además la forma sufijada *sak-ro-(sacro) se relaciona con palabras como sagrado, sacristán,execrar, santo, santuario, santero, sacrosanto, santificado, camposanto, es decir, un cementerio para sepultar muertos en los patios de una iglesia, por eso ‘camposanto’.
En conclusión
Santo en español < latín clásico sanctus < sancīre < raíz indoeuropea *sak- (santificar).
COMENTARIOS FINALES
Un santo o una santa es —especialmente después de muerta— una persona que en vida fue virtuosa, pura, buena, justa y venerable, como lo que significa sanctus en latín, ‘santo’, ‘venerable’. Aunque la palabra ‘santo’ es propia del vocabulario de la cristiandad, el concepto de ‘persona santa’ —aquella que está extraordinariamente empoderada por fuerzas divinas— es común en muchas religiones no cristianas, por ejemplo, el budismo, hinduismo, islamismo, judaísmo, sijismo, taoísmo y otras . Los santos y santas pueden ser reconocidos por poseer la habilidad de ‘comprender los corazones’ de otros, hacer milagros sobre la curación de enfermedades y la resolución de otros problemas, rogar e interceder por otros, cuyas peticiones serán atendidas.
En el Nuevo Testamento, la palabra ‘santo’ se aplicó a cualquier persona bautizada y seguidora de Jesucristo (Efesios 4 12). Después, la frase ‘comunión de santos’ se utilizó para referirse a todos los miembros de la Iglesia, vivientes y muertos.
Conviene señalar que Jesús y sus discípulos no hablaban de los santos, pero durante el período entre los siglos II-III d. C., en el que fueron perseguidos los religiosos cristianos, comenzaron a considerarse mártires y a venerarlos como ‘santos’. Creían que los mártires, al sufrir “hasta la muerte” por Cristo, eran recibidos directamente en el cielo y, por lo tanto, podían ser efectivos como intercesores para los vivos. Para el siglo III, la veneración de los santos mártires ya era común.
La primera canonización de la Iglesia católica
En el Credo Nicea (325 d.C.), la iglesia primitiva se llamó a sí misma la “comunión de los santos.” Aquí, sin embargo, la palabra santo tiene el significado más amplio de “creyente” en lugar de aplicarse estrictamente a una persona santa digna de veneración. Como antes lo mencioné, en el siglo X se instauró el procedimiento de canonización (reconocimiento oficial de un santo), por el Papa Juan XV (fallecido en 996), quien canonizó en enero del año 993 al obispo Ulrico de Augsburgo, que había muerto en el año 973.
Esta fue, entonces, la primera canonización en la historia de la Iglesia Católica. Gradualmente, se desarrolló un proceso preestablecido para la canonización por el Papa, requiriendo que la persona por santificar haya llevado una vida de santidad heroica y realizado al menos dos milagros.
En un sentido prístino y más específico, ‘los santos son aquellas personas que tuvieron una muerte heroica por defender su creencia en Cristo, es decir, que fueron mártires, que en nombre de Cristo sufrieron grandemente en la antigüedad romana tardía (c. siglos I-III). San Esteban del siglo I, quien murió por lapidación, es considerado el protomártir o el primer mártir cristiano. Precisamente éste fue el primer significado de ‘santo’, porque ya después, por ejemplo, en el siglo IV, a muchos obispos los consideraban también ‘santos’. Finalmente, para el siglo VI, el término ‘santo’ se refería a todos los héroes y heroínas de la cristiandad ya muertos y que eran honrados en los ritos de idolatría.
Veneración a un santo(a), adoración a Dios
Recordemos que los santos son venerados —por el culto de dulía, del antiguo griego δουλεία = douleía ‘servidumbre’—, mientras que sólo Dios es digno de adoración o como también le llaman ‘latría’ del griego λατρεία (latreía). Se venera a la Virgen María o a san Antonio, pero solamente se adora a Dios. Pero luego quizás me encargaré de analizar estos términos.
Los primeros ritos de adoración a los santos se practicaban en sus tumbas
Inicialmente (circa siglos I-V), los creyentes se reunían en las tumbas de los santos ‘locales’ para honrarlos en cada aniversario de su fallecimiento. La fama de muchos fue gradualmente extendiéndose a otras congregaciones y hacia los siglos VI-VII, los especialmente destacados fueron reverenciados a través del mundo cristiano.
Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 15 de mayo de 2026.