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Lamento, lamentar, lamentable, lamentaciones, treno

Significado y origen de la palabra ‘lamento’

Lamento (masculino) o lamentación (femenino): A) Queja dolorosa, junto con llanto, suspiros u otras muestras de dolor. B) Una expresión de pesar, un gemido. C) Una composición literaria o musical, como una elegía o epicedio en el que se lamenta la muerte de alguien o cualquier otro suceso infausto. D) En el Antiguo Testamento, ‘Lamentación’ es cada una de las partes del canto lúgubre de Jeremías, llamadas trenos, que al final explico de manera sucinta.

El término ‘lamento’ deriva del latín lāmentum, con el mismo significado, esto es, ‘lamento’, ‘gemido’, ‘llanto’, ‘lloriqueo’. Lo mismo que el plural lāmenta, ōrum, (lamentos, gemidos…) que, curiosamente, Plinio el Viejo así llamó al cloqueo de una gallina clueca.

Mujeres llorando, fragmentos de una Lamentación sobre Cristo muerto de Guido Mazzoni. 1489. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Compianto_Mazzoni.JPG

Componentes del vocablo lāmentum 

En la voz lāmentum podemos identificar al componente indoeuropeo *la-, *le- con un significado onomatopéyico que expresa la idea de la emisión de sonidos orales (aullidos, ladridos, gritos, voces, etc.). Más –mentum (que en castellano da la terminación -mento), un sufijo nominal o formador de sustantivos y que expresa resultado o medio para hacer algo, o sea, un sufijo instrumental. 

Existen en latín muchas voces con este sufijo: coronamentum (flores y hojas apropiada para hacer una corona), elementum (de elementa, las letras del alfabeto, los fundamentos de una ciencia, por ejemplo, elementos de química o de historia universal); illectamentum (seducción de illectare, ‘seducir’), instrumentum (herramienta paratrabajar, del verbo instruere), monumentum (monumento, recuerdo, estatua, sepulcro…), vése aquí. En español también abundan las palabras terminadas en -mento: alimento, emolumento, ornamento, complemento, lamento, monumento y muchas más.

El verbo ‘lamentar’

El verbo lamentar significa ‘sentir algo con llanto, sollozos u otras demostraciones de dolor’. ‘Sentir un profundo pesar, afligirse’. Este verbo procede del latín eclesiástico lamentāre (lamentar). Había además la forma documentada desde tiempos más antiguos: lāmentor, āri (lamentar, gemir, deplorar, lloriquear), registrada desde Plauto y después Cicerón, Horacio y Apuleyo.

  • Lamentari se ipsum (Plauto): “Lamentarse de su mala suerte”.
  • Cum audiebam lamentari uxorem (Cicerón): “Cuando oía los lamentos de mi esposa”.

El adjetivo ‘lamentable’

‘Lamentable’ es lo digno de ser lamentado o de llorarse. También se puede referir al estado maltrecho de una cosa o persona. La muerte de mi madre fue un acaecimiento muy lamentable; aún recuerdo ese día aciago. Mira el estado tan lamentable en el que te encuentras. 

La palabra ‘lamentable’ deriva del latín lāmentābĭlis (del verbo lamentor, -ari arriba citado) y contiene la terminación -ble del latín -bĭlis. Un sufijo formador de adjetivos que indican posibilidad pasiva, o sea, aptitud para recibir la acción del verbo, en este caso, de ‘lamentar’.

La raíz indoeuropea *la-, *le-

La raíz IE *la-, *le- que expresa la onomatopeya de sonidos emitidos oralmente, también se asocia al latín lātro, latrāre (ladrar). Y a los términos griegos λη̃ρος = leros (desvarío, como de un anciano, habla ridícula); ληρέω = lereo, lerein (delirar, hablar tonterías). Términos como lōmr (un ave palmípeda llamada somormujo, seguramente por los sonidos que emite) en nórdico antiguo y lailōun (ellos denostaron) en gótico antiguo también tienen nexos con esta misma raíz.

Neologismos médicos que se refieren a trastornos del habla como: como bradilalia (lentitud del habla), coprolalia (uso incontrolable de lenguaje obsceno), ecolalia (repetición involuntaria de una palabra, como si fuera un eco), dislalia, glosolalia, palialia, taquilalia, etc., se han formado con el término griego λαλιά que significa ‘charla’, ‘conversación’, también relacionado con esta misma raíz.

Lamentaciones del profeta Jeremías

Lamentaciones (del latín lamentātĭo, ōnis) sobre la caída y destrucción de Jerusalén del año 586 a. C. (previo un sitio que empezó en el 587) y posterior exilio de los judíos en Babilonia, que duró unos 50 años. Ésto, por la invasión de Babilonia. Lamentaciones es un libro del Antiguo Testamento que aparece inmediatamente después del Libro de Jeremías, lo que nos revela cierta relación histórica y literaria. Contiene 5 capítulos que constan de 22 versículos cada uno, excepto el tercero que tiene 66. 

En la Biblia hebrea, Lamentaciones se llama Ekah que significa ¡Cómo!, un típico lamento por la destrucción y la muerte, y así comienza el primer versículo del libro: “¡Cómo ha quedado sola la ciudad populosa! También en el libro 2 versículo 1 comienza: “¡Cómo oscureció el Señor en su furor a la hija de Sión!”, y en el capítulo 4 asimismo inicia: “¡Cómo se ha ennegrecido el oro!”…

Tradicionalmente se atribuye la autoría de este libro bíblico al profeta Jeremías, nacido en Anatot, muy cerca de Jerusalén, hacia el año 650 antes de Cristo, es decir, unos 64 antes de la caída de esta ciudad por la invasión de Nabucodonosor. Así que, si lo escribió Jeremías, fue en calidad de predicción y advertencia. Sin embargo, el estilo con el que está escrito este libro, es diferente al de Jeremías; por eso, muchos piensan que más bien el autor fue una persona contemporánea a él, pero más joven, quizá un testigo ocular, entonces el libro pudo haberse escrito allá por el año 540 a. C.

Podemos expresar la esencia de este libro diciendo que: “Jerusalén, con sus líderes y su pueblo llorando como una viuda afligida y sin que nadie la consuele. Pero estos lamentos y expresiones de aflicción son también una poderosa confesión de los pecados de Jerusalén y un reconocimiento de la justicia de Dios, al traer la destrucción sobre la ciudad aunque fuera su lugar de morada” (Patrick D. Miller, Jr. Patrick D. Miller, Jr. Lamentations of Jeremiah. Encyclopedia Americana. Vol. 16. Page 691. USA.) Edición impresa. 

Treno, canto fúnebre o lamentación por cualquier otra desventura

Al inicio de este escrito mencioné que los trenos son cada una de las partes del canto lúgubre de Jeremías. No debe confundirse ‘treno’ con ‘trena’, manera en que a veces también se llama una cárcel o prisión.

A pesar de que el término ‘treno’ existe en el espeñol, es bueno decir que es de uso poco común en el lenguaje coloquial, pero existe y es perfectamente válido su uso.

Pues bien, ‘treno’ es un sustantivo masculino que deriva del latín tardío thrēnus, y este del griego  θρῆνος thrênos (lamento, canto fúnebre). En latín clásico existía el término nænĭa o nēnia (nenia en español) con el mismo significado de ‘canto fúnebre, triste, mágico’ o ‘composición poética que se cantaba en las honras fúnebres o exequias de alguien’. Nēniaera la diosa de los cantos fúnebres . Por antonomasia, ‘Lamentación’, es ‘cada una de las lamentaciones o cantos fúnebres del profeta Jeremías’.

Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 17 de abril de 2026.

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