Exequias
¿Qué son las exequias?
Las exequias son el conjunto de ritos funerarios para honrar a un difunto. El funeral, las honras fúnebres. Los ritos funerarios. Del latín exsequiae, arum.
La palabra ‘exequias’ —siempre en plural, porque se refiere al conjunto de ritos funerarios—, deriva del latín medieval exsequiae, -arum, y éste del latín clásico y tardío exsĕquĭæ, voz documentada desde escritos de Cicerón, Tertuliano y Eutropio. Exsĕquĭæ significa, en primerísimo lugar, “ir o seguir detrás a un difunto cuando lo llevan a la tumba”, “cortejo o procesión fúnebre”, “acompañamiento de un cadáver a la pira o a la sepultura”, “acompañamiento suntuoso durante un sepelio o funeral”; ‘exequias’, ‘pompas fúnebres’; y el escritor Eutropio usó el término con el sentido de ‘los restos mortales del difunto que llevan al sepulcro’.
El latín medieval exsequiae está documentado en el escritor bávaro de origen noble Arbeo de Freising (723-783), en su obra Vitae sanctorum Haimhrammi et Corbiniani o Vida de los santos Emeriano y Corbiniano, donde escribió: Viri Dei merita in sollemnem exequium: “Los méritos del hombre de Dios en la ceremonia solemne” (Niermeyer p. 400).
Citas de Cicerón y Eutropio
- Cicerón (siglo I a. C.). Exsequias funeris prosequi: “Seguir una procesión fúnebre”. En el escrito Pro Cluentio 201 o En defensa de Aulo Cluentio 201: Postremo etiam fortasse mater exsequias illius funeris prosecuta mortem, que más o menos se traduce como “Al final, quizá también la madre siguió el funeral”.
Aulo Cluentio Habitus fue un ciudadano poseedor de una gran riqueza y caballero romano de la ciudad de Larino (en la región del Samnio, centro-sur de Italia), recordado por protagonizar uno de los juicios y escándalos judiciales más célebres de la agonizante República romana, durante el siglo I a. C., quien fue acusado de envenenar a su suegro.
- Eutropio (siglo IV) en su Breviarium historiae Romanae 7, 18: Hic cum Neroni similis esse vellet atque id adeo prae se ferret, ut etiam exequias Neronis, quae humiliter sepultae fuerant, honoraret: “Aquí, como quería parecerse a Nerón y lo mostraba tanto, incluso honraba los restos de Nerón, que habían sido enterrados humildemente”.
Del latín ‘exsequiae’ al castellano ‘exequias’
Exsequiae en latín perdió la s en el paso de esta voz al español exequias debido a un proceso de simplificación de grupos consonánticos motivado por razones fonéticas y de evolución ortográfica.
Exsĕquĭæ (exequias, honras fúnebres) deriva del verbo ex-sĕquor
Exsĕquĭæ (exequias, honras fúnebres) procede del verbo exsĕquor, que desde el latín clásico en general significó: ‘seguir’, ‘apegarse’, ‘acompañar’, ‘seguir hasta el final, hasta el sepulcro’ (Masurio Sabino, Aulo Gelio), precisamente como se acompaña a un difunto rumbo al panteón o al crematorio, la esencia del sentido que tiene el término “exequias”.
El verbo exsĕquor, exsĕqui también se utilizó con otros significados. Por ejemplo:
‘Seguir’, ‘apegarse a’, ‘acompañar’; ‘apegarse al destino de alguien y compartirlo’ (¿como en algunos matrimonios?); ‘ir detrás’, ‘perseguir’; ‘seguir con el sentido de seguir el ejemplo de’; ‘dar seguimiento’, ‘lograr’, etc. Este verbo es muy clásico y aparece en escritos de autores romanos como: Plauto, Cicerón, Virgilio, Suetonio, Tácito, Plinio el Viejo, Livio, Quintiliano, Aulo Gelio y otros.
Exsĕquor: ex- + sĕqui
Finalmente, exsĕquor es un verbo formado por el prefijo ex- que indica ‘afuera’, ‘desde afuera’, ‘separado’, porque los que siguen la procesión fúnebre van fuera del sarcófago, más el verbo sĕquor y el infinitivo presente sĕqui, ‘seguir’, ‘ir detrás de’. En este caso, ‘la gente que va detrás del féretro que lleva al difunto’.
Derivados del verbo sĕqui.
Sólo por citar algunos: asociar, asociación, conseguir, extrínseco, intrínseco, persecución, persecutoria, proseguir, secta (porque sus integrantes siguen cierta doctrina), secuaz (que sigue ciegamente ciertas ideas), según, séquito, seguidor, seguir, secuela, segundo, secundario (la escuela secundaria se llama así porque ‘sigue de la primaria’), secuestrar, signo, insignia, socio (el que sigue a otro), sociedad, social, sociología, etc.
Estas palabras se relacionan con la raíz indoeuropea sekʷ-1 con la idea de ‘seguir’ y que ha generado palabras como las que acabo de citar y muchas más. Véase también aquí.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA SOBRE LAS EXEQUIAS
Las exequias o rituales funerarios consisten en una serie de actos solemnes que tienen el propósito de honrar, despedir y encomendar el alma del finado, brindando además consuelo a sus parientes, que sienten un vacío por la ausencia definitiva de la persona que ha muerto, que ha emprendido el viaje sin retorno.
Naturalmente que las exequias varían considerablemente según la religión, la cultura, las decisiones familiares y lo que el finado fue en vida.
Los principales pasos son:
- Preparación del finado y su colocación en el féretro.
- Velatorio.
- Ceremonia de despedida, con la misa exequial católica o un servicio protestante; elogio fúnebre con palabras pronunciadas por familiares o amigos; bendición del ataúd con agua bendita; inhumación o cremación, novenario posterior, etc.
Por ejemplo, en México, si el muerto fue un actor o cantante destacado, el cadáver es llevado al Teatro de las Bellas Artes para rendirle el homenaje merecido. Si era alguien que le gustaba la música, puede ser sepultado tal vez con un mariachi que le canta sus melodías preferidas. Si era un profesor muy estimado, acuden sus alumnos a manifestar su pesar… Se le llevan flores, se hacen rezos ante el féretro durante el velorio, se pronuncian sermones haciendo alusión a la memoria del difunto…
Estos rituales mencionan lo que habitualmente sucede en nuestra cultura, pero naturalmente deben variar en cada lugar geográfico. Imaginemos cómo son las exequias en Sudán, Polinesia, Patagonia, Arabia,Siberia, Tokio, en fin.
Las exequias durante la antigüedad romana
Entre los romanos, (de donde tomamos nuestro sustantivo plural ‘exequias’), los esclavos se encargaban de lavar y perfumar el cadáver, y lo vestían con sus mejores ropas, luego lo colocaban sobre un diván o asiento alargado sin respaldo, en el atrio de la casa. En la procesión, marchaban los músicos adelante, después las plañideras (mujeres que lloraban para recibir un pago). Delante del muerto se llevaban imágenes del difunto y las de sus antepasados. El cuerpo, sobre un féretro o litera era cargado por parientes y libertos, y al final, lo depositaban dentro de un sarcófago, pero era más frecuente la incineración.
Comenzó a ser más frecuente la inhumación en el Imperio romano, a partir de los últimos años del siglo ll d. C. Para más detalles sobre este interesante tema, sugiero al lector que consulte las entradas “funeral”, «sarcófago» y “epitafio”.
Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 10 de septiembre de 2026.