Abril, el segundo mes del antiguo calendario romano
Introducción
Abril es el cuarto mes del calendario Gregoriano. En la Roma Antigua (siglo VIII a. C.) era el segundo de diez y sólo tenía 29 días, pero Julio César le agregó el día trigésimo (30) el año 45 a. C. El calendario romano comenzaba en marzo y los primeros dos meses (ahora enero y febrero) no se contabilizaban, porque eran los días más fríos del invierno, en los que las actividades agricolas se suspendían.
En sentido figurado, ‘abril’ se usa para decir qué edad tiene uno: “tengo 35 abriles”. Para denominar los años de la primera juventud, cuando uno está en ‘la flor de la vida’: ¡Oh, el abril de mi vida! Cuando uno vive sus años mozos: “los lozanos abriles”. Y es que uno relaciona al mes de abril, con la época del año cuando las plantas están en todo su verdor. Bueno, pero me refiero al hemisferio norte, porque en el sur, es el inicio del otoño, cuando los árboles caducifolios comienzan a tirar sus hojas (para los botánicos, abscisión foliar).

April, Brevarium Grimani, fol. 5v (Flemish). Circa 1510. Fuente: Venedig, Biblioteca Marciana. Autor Gerard Horenbout, Alexander & Simon Bening. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Breviarium_Grimani_-_April.jpg |
La palabra ‘abril’ procede del latín
Ni duda cabe que el nombre de este mes deriva del latín Āprīlis, pero sobre cómo llegó a esa lengua, hay varias explicaciones.
Los romanos lo llamaban Āprīlis, y una de las explicaciones sobre su etimología es que el nombre resulta del acortamiento del vocablo más arcaico ăpĕrĭlis, a su vez del verbo ăpĕrĭo, aperīre ‘abrir’, ‘poner al descubierto’ ‘estar creciendo’; lo que puede interpretarse como el mes en el que, pasado el invierno, “la tierra se abre (aperīre, se hace receptiva para recibir las semillas) y se ablanda”. O también, tal vez, el tiempo en el que muchas plantas abren sus yemas foliares y florales, en plena época primaveral. Cicerón escribió ‘mense Aprili’ (mes de Abril) en su Philippicae 2, 39, 100. Aunque los lingüistas modernos parece que la consideran una etimología popular ¡Quién sabe!
Nada más para ver el sentido del verbo aperīre (abrir, poner al descubierto), cito tres expresiones latinas:
- Aperire futura (Virgilio): “explicar lo futuro”. Con el sentido de ‘ponerlo al descubierto’.
- Expectandum dum se ipsa res aperiat (Cornelio Nepote, 110-25 a. C., amigo de Cicerón): “hay que esperar a que se pongan las cosas en claro”.
- Nebula dispulsa aperuit diem (Livio): “desvanecida la niebla, comenzó a verse la luz del día”.
Otras hipótesis sobre el origen de ‘abril’ que deben mencionarse
Una segunda versión dice que Āprīlis (mensis Aprilis) acaso proviene de Apru, como llamaban los etruscos a a este mismo mes, o al menos al período del año equivalente, cuando la vegetación florecía y se iniciaban las actividades agrícolas. O probablemente del griego Aphrō, un acortamiento de Aphroditē (Ἀφροδίτη), la diosa de la belleza y la sexualidad adorada por los griegos, cuya veneración provino del Cercano Oriente, probablemente con origen semítico. Aphroditē se identificaba con la diosa romana Venus, y Astarté (diosa fenicia de origen mesopotámico) e Ishtar (diosa babilónica).
También se ha dicho, aunque parece menos verosímil, que el nombre de ‘abril’ tiene origen en la palabra védica aparah —probablemente relacionada con la raíz apo-, ‘después’, ‘lejos’, ‘más allá’—, que significa ‘el que sigue’, ‘el segundo’, debido a que abril es el siguiente después de marzo (Martius), en aquellos tiempos el primer mes romano, del calendario tradicionalmente atribuido a Rómulo. También se ha mencionado el término latino hipotético *aperilis (el que sigue).
Incluso se ha propuesto que quizá proceda del latín ăpĕr que significa jabalí (Sus scrofa) un animal silvestre propio de Europa, que en los tiempos antiguos era muy importante en el folclore italiano. Creo que estamos ante meras etimologías populares, y sólo las dos primeras versiones, acaso pueden tener elementos de credibilidad.
Probable origen indoeuropeo
Según el lingüista Michiel de Vaan (p. 48), aprilis posiblemente está relacionado con elemento ab-, de la raíz indoeuropea *h₂epó- ‘apartándose de’, ‘lejos’, como en ap(e)rilis, ‘el siguiente’. La raíz *h₂epó-, primero debe haber evolucionado al proto itálico *ap(e)ro- y luego a aprilis. Ya señalé la posibilidad de que, desde la antigüedad romana, Āprīlis (abril) tenga el significado de “el mes que sigue a Mārtĭus (marzo)”.
Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 25 de marzo de 2023.