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Alabar, alabanza

Alabar, alabanza y sus definiciones

Alabar (verbo) es expresar mediante palabras de admiración, elogio y reconocimiento por los méritos de algo o de alguien. Expresar y ofrecer gratitud en palabras o cantos, como un acto de adoración. Alabar a Dios. Alabar la belleza de una escultura.

Alabanza (sustantivo) es la acción y efecto de alabar a algo o a alguien. Cada una de las manifestaciones de reconocimiento y admiración por los méritos o cualidades de alguien. Con frecuencia, en religión, se dirigen alabanzas o expresiones de agradecimiento y admiración hacia Dios o un santo, a veces a través del canto. Alabanza a la Virgen María, a la Virgen de Guadalupe.

El término ‘alabanza’ se compone del verbo alabar más el sufijo -anza derivado del latín -antia, que en este caso funciona como formador de sustantivos deverbales (derivados de verbos) que indican acción, efecto, estado, condición, como en ‘desconfianza’, ‘enseñanza’, ‘esperanza’, ‘semejanza, ‘venganza’. Alabanzas a Dios. Los Salmos (150) de la Biblia, en hebreo significa “Libro de las alabanzas” (Tehillim) y fueron escritos por diversos autores, por ejemplo, Asaf, David, Moisés y otros cuyos nombres se desconocen. 

Un hombre en actitud de alabar. Imagen tomada de https://pixabay.com/es/photos/en-blanco-y-negro-gente-hombre-2564703/

Etimología del verbo ‘alabar’ y el sustantivo ‘alabanza’

El verbo alabar tiene una etimología muy curiosa y que reta a nuestro sentido común, ya que en sus orígenes está relacionado con la idea de ‘bofetón’, ‘manotazo’, ‘sopapo’.

Alabar proviene del latín preclásico y clásico ălăpari, verbo que en origen significa ‘abofetear’,  registrado en la obra Truculentus (hacia el año 190 a. C.) del comediógrafo romano Plauto (254-184 antes de Cristo).  

Ălăpari 

Pero pasados algunos siglos, y ya en latín tardío, a través de un salto semántico gradual, ălăpari pasa a significar: ‘alabarse’, ‘vanagloriarse’, ‘preciarse’, ‘jactarse’ y es un derivado de ălăpa, que en latín era ‘el manotazo o bofetón’ en la mejilla o en la oreja, con la mano abierta —no se precisa si fuerte o leve—, que el amo daba a un esclavo, como un ritual o costumbre que simbolizaba su liberación, durante el ceremonial de su manumisión o emancipación, que lo conviertía en liberto respecto de su patrono o señor. 

Esa manumisión o liberación podía lograrse de varias formas: a) otorgada por parte del señor o amo; b) por motivos testamentarios; c) comprando la propia libertad; d) según edicto de un magistrado romano y, obviamente e) por la muerte del esclavo, que aun sin la ălăpa quedaba libre, pues ya difunto, dejaba de ser siervo.

Ălăpa   

La palabra ălăpa —el origen del verbo ălăpari— está registrada en alguna de las fábulas de Gayo Julio Fedro (siglo I d. C., quien murió quizá entre los años 45-58 d. C.), un fabulista romano de origen griego, del que se dice, fue esclavo del emperador Augusto, quien en algún momento le concedió la libertad, y ¡debe haberle dado su bofetón o ălăpa! Asimismo, un ălăpātŏr—término más tardío— era un presumido, fanfarrón y jactancioso. 

La secuencia: ălăpa (boferón) >ălăpari (abofetear, después presumir, jactarse) > ălăpātŏr (el presumido, el jactancioso)  > alabanza, alabar en castellano. Estos vocablos son de origen desconocido, sin vínculos indoeuropeos probados. Alabancia ya se documenta en escritos del poeta medieval Gonzalo de Berceo (1196- ¿1264?).

En la Edad Media

Este ritual de la Antigüedad romana pasó hasta la Edad Media, cuando a un vasallo le otorgaba el señor feudal ciertos privilegios o cierto estatus como, por ejemplo, el hacerse caballero después de pasar por pruebas muy duras. Incluso el cristianismo lo adoptó durante “la confirmación, uno de los siete sacramentos de la Iglesia católica, por el cual quien ha recibido la fe del bautismo se confirma y corrobora en ella y recibe el don del Espíritu Santo” (DLE 2026). En este sacramento, el obispo le daba un ligero golpe al rostro del confirmado. Como prueba de ello, en la página 32, Niermeyer tiene las palabras latinas medievales alapa y alapari con el mismo significado. 

Alapa y alapare aparecen también en el diccionario de latin medieval de Du Cange. Si les interesa, pueden consultarlo.

De ălăpa, ălăpari a ‘alabanza’, ‘alabar’. De cómo fue cambiando la semántica o significado de estas palabras

El vocablo ălăpa —que originó al verbo ălăpari— dio origen también a ălăpātŏr que significa ‘presumido, fanfarrón, jactancioso’ ¿por qué? Bueno, probablemente porque ese rito de darle una “alapa” (bofetada) al esclavo que se le concedía la libertad, era motivo para que el liberto se sintiera muy orgulloso de haber perdido la triste condición de siervo, y muchos reaccionaban con esa actitud de presuntuosidad o altivez por tan grande logro. Pasaron los siglos y por cambios en la estructura de estas voces, alapa (bofetada) se convirtió en castellano en ‘alabanza’, mientras que alapari (abofetear) en ‘alabar’. 

Asimismo, en las religiones, alabar y alabanza son voces que respectivamente significan: “admiración”, “elogio” y la “acción de alabar”, de expresarle a una divinidad el “reconocimiento de su omnipotencia y capacidad de hacer milagros”, significados que más o menos se alinean con la idea fundamental de que un esclavo lograra la proeza, hazaña o acción denodada de su liberación.

La palabra ‘esclavo’ no existía durante los tiempos de la Antigüedad grecorromana

Curiosamente en latín clásico no existía la palabra ‘esclavo’, sino en su lugar se usaba servus (siervo). ‘Esclavo’ aparece hasta el latín medieval sclavus y éste del griego bizantino σκλάβος = sklábos. Pero esa es otra cosa que por ahora no voy a explicar. Aunque también debe decirse que existía el término en latín tardío Sclavīni, Sclavinōrum, que significaba: ‘los esclavonios’, ‘persona que vive en una región cercana a Bulgaria, de donde viene —efectivamente— nuestra palabra “esclavo”. Sclavīni, Sclavinōrum son voces documentadas en escritos del historiador Jordanes, quien floreció hacia el siglo VI d. C. Aquí hay algunos datos sobre él.

κόλαφος = kólaphos en griego antiguo, cŏlăphus en latín, probablemente dieron origen a la palabra “golpe” 

Los griegos tenían la palabra κόλαφος =kólaphos con el significado de ‘puñetazo dado en el rostro’, que pasó al latín como cŏlăphus (atestiguado en Plauto, Plinio el Viejo, Tertuliano y otros), pero no con el sentido del ritual de la manumisión o liberación de un esclavo, sino simplemente un golpe dado en el rostro con el puño cerrado. Así que el vocablo ‘golpe’ parece derivar del latín medieval vulgar o bajo latín *colŭpus, a su vez del ya citado cŏlăphus, y este del griego antiguo κόλαφος kólaphos ‘bofetón’.

Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 6 de marzo de 2026.

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