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Trivial, trivium, cuadrivio, trivialidad, bivium

Definición de los términos

Trivial

Trivial (adjetivo) significa: ‘Que es algo sabido por todos, común, vulgarizado, ordinario, corriente’; ‘que carece de toda importancia’, ‘que no es novedoso ni sobresaliente’, ‘insignificante’, ‘de escaso valor’, ‘superficial’, ‘algo de pocas consecuencias’. Anodino, banal, frívolo, fútil, irrelevante, nimio, etc. Lo opuesto es ‘consabido’, ‘excepcional’, ‘extraordinario’, ‘insólito’, ‘original’, ‘inusual’, ‘sensacional’, ‘sobresaliente’, ‘sorprendente’, ‘trillado’, ‘vulgar’. Me estás hablando de cosas triviales. 

Trivium, trivio

Trivium (sustantivo masculino) es una voz latina que en origen se refiere al conjunto de las tres artes liberales, es decir, ‘cada una de las tres disciplinas que integraban el trivium, caracterizadas por proporcionar el arte o destreza para hablar bien y la capacidad de persuadir’. Castellanizado como trivio.

Quadrivium, cuadrivio

Cuadrivio (sustantivo masculino). Durante el medievo, era el conjunto de las cuatro artes matemáticas, a saber, aritmética, música, geometría y astronomía o astrología. Junto con el trivio, integraban los siete estudios que se impartían en las universidades.

Trivialidad (sustantivo femenino). Es la cualidad de trivial. Cosa que todos saben, que no tiene importancia. Banalidad, insignificancia, intrascendencia, irrelevancia, minucia, nimiedad, vacuidad. Importancia, originalidad, relevancia, trascendencia son algunos antónimos. Eso de que el sol se oculta por el occidente es una trivialidad, todos lo saben.

Trivialidad

Trivialidad (sustantivo femenino) es la cualidad o condición de trivial; ‘cosa que todos saben y que carece de importancia’. Son sinónimos: banalidad, frivolidad, insignificancia, irrelevancia, intrascendencia, minucia, etc. La palabra ‘trivialidad’ se forma con ‘trivial’ más el sufijo -dad, del latín -tas, -ātis que indica ‘cualidad’ en sustantivos abstractos. 

Bĭvĭum, bĭvĭus

Bĭvĭum era ‘el lugar al que dos caminos llegan o se reúnen’ (documentado en la Eneida de Virgilio). En sentido figurado: ‘doble vía’, ‘dos medios para lograr algo’, ‘duda’, ‘disyuntiva’.

Bĭvĭus (adjetivo): ‘lo relacionado con dos caminos’  ‘dioses adorados en la encrucijada de dos caminos’. Por ejemplo, el dios Jano (Jānus, de su nombre deriva la palabra ‘enero’), tenía dos caras que permanecían mirando, una hacia atrás y otra hacia adelante, y se asociaba con las puertas, los pasos, los comienzos y las transiciones.  Al mirar al mismo tiempo hacia adelante y hacia atrás, regía las encrucijadas y el momento en que una persona debía decidirse entre dos caminos. Es por eso que la representación de este dios se encontraba en el cruce de caminos, puentes y puertas.

El término Bĭvĭum está formado por bĭs y su forma arcaica duis que significa ‘dos’, ‘dos veces’ y vĭa ‘camino’, ‘senda’.

El origen de la palabra ‘trivial’

El sustantivo español ‘trivial’ viene del latín clásico trĭvĭālis, con el sufijo latino de pertenencia o relación -alis, -al, como en ‘sexual’, ‘estival’ y ‘emocional’. Trĭvĭālis significa ‘’común’, ‘trivial’, ‘intrascendente’, ‘vulgar’, grosero’, ’propio de la calle’, ‘lugar común vulgar’, ‘lo hablado por el pueblo’, y éste de trĭvĭum* (y su plural trivia) que se usaba en latín para referirse ‘al lugar en el que concurren o convergen tres caminos o tres calles’; en origen ‘una encrucijada’, un ‘sitio en el que se cruzan dos o más caminos’. ‘Lugar público muy frecuentado o concurrido’, donde las personas que allí se encontraban solían hablar de cosas triviales o intrascendentes, término utilizado por escritores romanos como Cicerón, Lucrecio, Virgilio y Horacio. Arripere maledictum ex trivio (Cicerón): ‘Recoger un insulto que anda por las calles”. 

*Por ejemplo, el Trivium de las Vías Consulares del Este a las afueras de Roma, el Triángulo Estratégico de la Galia (Lugdunum / Lyon), etc.  

En un trĭvĭum (cruce de tres caminos), los viajeros encontraban posadas y lugares donde podían conversar, así como prostitutas y algunos comerciantes que buscaban vender su mercancía a los caminantes. Así que era el lugar ideal para charlar sobre cosas cotidianas, insustanciales, triviales. Remontémonos al Imperio romano de ¡hace unos 730 000 días!

Esto dio lugar a que al trĭvĭum lo consideraran los romanos como un lugar de agradable afluencia pública, en el que las personas podían platicar de cualquier cosa, a menudo de temas irrelevantes, lo que dio lugar a que el término ‘trivial’ tomara un sentido peyorativo, que ahora denominamos como “hablar vulgaridades”, “hablar sobre cosas triviales”. 

La diosa romana Diana tenía el epíteto de Trivia  

Del sustantivo trĭvĭum deriva el adjetivo trĭvĭus que significa ‘lo relacionado con el trĭvĭum’, de donde procede el epíteto Trĭvĭa con el que era conocida la diosa romana Diana por su triple naturaleza (Diana la hija de Júpiter y Proserpina, madre de Cupido; la segunda, la más conocida, era hija de Júpiter y de Latona; y la tercera, hija de Upis y de Glauca); pero también porque durante la antigüedad grecorromana, se acostumbraba poner estatuas y altares dedicadas a esta diosa en las encrucijadas o confluencia de tres caminos, con tres rostros que miraban en tres direcciones o caminos, con el propósito de proteger a los viandantes de los peligros propios del camino, pero además de los maleantes.

Trivium y quadrivium durante la antigüedad romana

Estos términos ya existían desde el latín clásico. Trĭvĭum era, como ya lo mencioné, el lugar de confluencia de tres vías o caminos y quădrĭvĭum, la concurrencia de cuatro vías. Pero desde el inicio de la Edad Media, estos vocablos se aplicaron ya con el sentido de tres y cuatro Artes Liberales que en seguida voy a explicar.

Componentes de las palabras trivium y quadrivium

Trĭvĭum (confluencia de tres vías) resulta de la unión de tĕr, ‘tres veces’, y éste de trēs, ‘tres’; más el sustantivo vĭa y su forma arcaica vĕa, que significa ‘camino’, ‘ruta’, ‘vía’, ‘senda’, ‘calle’.  

Quădrĭvĭum (confluencia de cuatro vías) viene de la unión de quattuor, que significa ‘cuatro’, más vĭa que se acaba de mencionar. 

 El trivium y el quadrivium durante la Edad Media 

Tanto el trivium como el quadrivium son términos que en el medioevo significan respectivamente ‘tres vías’ y ‘cuatro vías’, aplicadas al primero y segundo ciclo de las Siete Artes Liberales que se enseñaban en las universidades europeas de aquellos tiempos desde el siglo VI d. C., con la extinción de las viejas escuelas clásicas.

Las tres materias del trivium (arte trivialle) comprendían conocimientos de gramática, retórica y dialéctica (lógica), para aprender el latín y obtener el arte del buen hablar, la elocuencia y del convencimiento o la persuasión. Después se estudiaba el quadrivium (primero llamado quadruvio) o las ‘artes reales’ que consistían en conocimientos de aritmética, geometría, astronomía (y astrología) y música. El conjunto completo de ‘ciencias’ que los que querían ser parte del clero debían dominar. 

Esta sistematización surge de la obra enciclopédica Institutiones saecularium litterarum del político y escritor latino Casiodoro (485/490-583), discípulo del filósofo Boecio (480-524). Su uso en las escuelas monásticas y cardenalicias se consolidó durante las postrimerías del siglo VIII.

Algunos llaman al trivium como ‘las artes inferiores’

El filólogo italiano Pio Rajna (1847-1930) llamó Artes inferiores (Niermeyer pág. 1045) a las tres del trivium y Artes superiores a las cuatro del quadrivium, pero, creo, no porque la gramática, la retórica y la dialéctica tuvieran un valor o importancia menor a la aritmética, geometría, astronomía y música, sino porque las primeras tres se consideraban como el fundamento o los conocimientos que cimentaban o estaban en la base del quadrivium que se enseñaba después… O tal vez estas eran las tres artes inferiores y formaban el trivium rememorando la trivialidad o intrascendencia de lo que allí se conversaba. En cambio, los conocimientos matemáticos necesarios para aprender la aritmética, geometría, música y astronomía del cuadrivio, creaba la idea de la superioridad de esas artes… Todo comenzaba en el trivium.

Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 14 de agosto de 2026.

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