Rubén, un nombre propio de origen bíblico
Rubén es un antroponímico de origen hebreo
El nombre propio masculino Rubén es un antropónimo de raíces bíblicas que procede directamente del hebreo Re’ūbēn (רְאוּבֵן). El femenino directo de Rubén es Rubena, Rubina o Rubeana, aunque jamás lo he oído, viene de la misma raíz hebrea, pero esta forma femenina nunca se registró en la Biblia.
Desde el punto de vista morfológico y etimológico, este término se compone de la unión de dos elementos léxicos semíticos:
1- Re’ū (o re’u), que funciona como una forma de imperativo plural del verbo ra’ah, cuyo significado fundamental es ‘ver’, ‘mirar’ o ‘advertir’.
2- Bēn, que se traduce directamente como ‘hijo’.
De esta manera, esta etimología hebrea se interpreta como “¡mirad, un hijo!” o “ved, un hijo”, “me ha sido proveído un hijo para calmar mi aflicción” (véase aquí). Lo que exclamó Lea al parir a Rubén ¿Por qué?
Contexto bíblico e histórico
Dentro de la tradición judeocristiana recogida en el Antiguo Testamento, Rubén ostenta el título de ser el hijo primogénito de Jacob y de su esposa Lea (Leah); el hijo más viejo de los 12 que engendró Jacob, así como su hijo bendecido y preferido, según puede leerse en Génesis 49:3: “Rubén, tú eres mi primogénito, mi vigor y el principio de mi facultad generativa, la excelencia de dignidad”…
La narración bíblica asocia el origen del nombre a una exclamación de júbilo y alivio de la madre, quien interpretó el nacimiento de su primogénito como una señal de que Dios había contemplado su aflicción por la preferencia de Jacob por Raquel.
Para entender los motivos de Lea —la esposa de Jacob que parió a Rubén— que la hicieron decir «¡mirad, un hijo!«, es necesario leer la entrada “Raquel”; donde explico que “Raquel era la más joven y la más querida de las dos esposas (la otra era su hermana mayor Lea) de Jacob”.
O bueno, es como si Lea hubiera gritado ¡Re’ūbēn (רְאוּבֵן)!, o ¡mirad, un hijo! cuando vio a su cría salir de su vientre, porque eso es precisamente lo que significa Re’ūbēn. A lo mejor fue así, eso nunca lo sabremos con certeza. Sólo nos quedamos con la conjetura.
Génesis 29:11
Y aquí el fundamento bíblico. Según el Génesis 29:11: וַיִּשַּׁ֥ק יַעֲקֹ֖ב לְרָחֵ֑ל וַיִּשָּׂ֥א אֶת־ “Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró”… Jacob estaba perdidamente enamorado de Raquel, pero cuando se casó con ella, su suegro Labán se la cambió en la primera noche de bodas por la hija mayor Lea, lo que despertó el enojo de Jacob… Así fue cómo nació Rubén.
Génesis 29:32; 30:21
Pero también en Génesis 29:32 podemos leer: “Y Lea quedó encinta y dio a luz un hijo y entonces lo llamó por nombre Rubén”, porque dijo: “Es porque Jehová ha mirado mi miseria, por cuanto ahora mi esposo empezará a amarme”. Y después siguió pariendo a Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón y una hija que llamó Dina (Génesis 30:21), en hebreo דִּינָה, Dināh ‘vindicada’, ‘defendida’. Todos hijos de Jacob, quien además tuvo otros seis: José y Benjamín con Raquel; Dan y Neftalí con Bilhá; Gad y Aser con Zilpa.
Evolución fonética y gráfica
Con el largo decurso, el nombre transitó por las principales lenguas sagradas y clásicas de la Antigüedad hasta fijarse en las lenguas romances modernas:
- Hebreo antiguo: Re’ūbēn
- Griego bíblico (B. Septuaginta siglos III-II a. C.): Roúbēn (Ῥουβὴν)
- Latín bíblico (B. Vulgata siglos IV-V d. C.): Ruben
Dos detalles históricos sobre Rubén, hijo de Lea y de Jacob
La tribu de Rubén
Históricamente, este personaje dio nombre a una de las doce tribus de Israel, «los rubenitas», asentada tradicionalmente en los territorios situados al este del río Jordán.
En el libro de Números 26:4-7 podemos entresacar algunos pasajes: “Ahora bien, los hijos de Israel (o Jacob) que salieron de la tierra de Egipto fueron: Rubén, primogénito de Israel; los hijos de Rubén: hanokitas, paluitas, herzonitas, carmitas. Estas fueron las familias de los rubenitas».
Rubén tiene relaciones sexuales con la concubina de su padre
Rubén fue imprecado por su padre Jacob y tuvo que renunciar a su primogenitura, porque tuvo relaciones sexuales con Bilhah o Bilha, la concubina de su padre. La historia es complicada, pero podemos encontrar lo más relevante si hurgamos en el libro del Génesis:
Bilhah, sierva de Labán fue dada por éste (padre de Lea y Raquel, por lo tanto, suegro de Jacob) a Raquel como criada (Génesis 29:29). Pero como Raquel vio que no daba hijos a Jacob, entonces le ofreció a Bilha por mujer y concibió y dio a luz un hijo a Jacob que se llamó Dan, y luego parió otro que llamaron Neftalí. Pero el lujurioso Rubén, furtivamente, también se acostaba con Bilha.
Podemos verlo en Génesis 35:22. “Y aconteció que mientras Israel* moraba en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo supo”. Sin duda, una grave ofensa: ¿Qué es eso de que Rubén, el primogénito de Jacob esté violando a la concubina de su propio padre? ¡Una auténtica humillación!
*A Jacob también lo llamaron Israel, después de luchar con un ángel o con Dios en Peniel: Génesis 32:27-28. Necesitas leer la entrada Israel.
Jesús Gerardo Treviño Rodríguez. 6 de noviembre de 2026.